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5 Libros y un poema de Joan Margarit

El poeta catalán Joan Margarit (Sanahúja, Lleida, 1938) resultó ganador del Premio Cervantes 2019, “por su obra poética de  lúcido lenguaje, siempre innovador” según determinó el jurado.

A Margarit lo leen en catalán y en español. Es arquitecto y ejerció como catedrático de Cálculo de Estructuras de la Universidad de Barcelona, España.

No le es indiferente  el conflicto que se vive en Cataluña y aboga por el diálogo. Conoce 5 de libros y un poema imprescindibles de este poeta.

Joan Margarit

Joan Margarit es un hombre de premios importantes. Ha recibido alrededor de veinte galardones, entre ellos, el Nacional de Poesía y el de Literatura de la Generalitat (2008), el Iberoamericano de poesía Pablo Neruda (2017) o el Reina Sofía de Poesía Iberoamericana (hace seis meses).

Como escritor tiene unos treinta libros, entre los que destacan Estació de França (1999), Càlcul d’estructures (2006), Casa de Misericòrdia (2007), Un hivern fascinant (2017).

Margarit es bilingüe, escribe en dos lenguas, catalán y en español: “Una es materna; la otra es adquirida y la quiero: no voy a renunciar a las dos lenguas, digan lo que digan los políticos”- afirma.

El poeta a sus 81 años es hombre de gran vitalidad.  Traduce sus propios poemas. Los versos del catalán son atemporales e inmanentes como lo es toda poesía imperecedera.

Su vida se ha caracterizado por una infancia solitaria, el apoyo al franquismo y  la muerte de dos hijas. Publicó hace un año sus memorias, Para tener casa hay que ganar la guerra (Alianza), allí habló de su abuela analfabeta su mejor estímulo para saber vivir y escribir.


Joan Margarit: Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana 2019

Libros Joan Margarit
5 libros imprescindibles de Joan Margarit

Joana (2002)

Poesía descarnada e intensa, es la crónica de ocho meses de enfermedad terminal de su hija Joana, que soportó a lo largo de sus treinta años el doloroso síndrome de Rubinstein-Taybe.

Margarit ha cerrado el episodio más angustioso de su biografía logrando sacar de su sufrimiento verdadera poesía, vida pensada y compartible: «este libro fue escrito vulnerando todos los consejos que los poetas damos sobre la obligada distancia entre los hechos y el poema», dice el autor en la nota final, asumiendo un riesgo del que logra escaparse poema tras poema en un difícil reto al equilibrio.

El poeta en primera persona, manifestando una realidad terrible: “Veía en todas partes a Joana:/surgía en todas partes la mirada/del cuerpo contrahecho/ donde aprendí qué era la belleza”.

Cálculo de estructuras (2005)

Joan Margarit rescata, de la arquitectura, su profesión, una concepción del poema como edificio o síntesis de la vida. Es decir: como paradigma de lo exacto y despojado, de la necesaria precisión con que el lenguaje ha de tocar el núcleo de la realidad vivida, de la experiencia entendida no en su capilaridad, sino en la complejidad que abarca e integra lo soñado y leído, lo recordado y vivido o imaginado, la memoria ajena y la heredada.

El poema, en Margarit, trabaja con objetos, con olores, con fotografías, con paisajes, con pinturas, para construir una visión depurada de la realidad cotidiana, lo cual quiere decir, en gran medida, para avivar la memoria. Todo ello tiene un efecto inducido sobre la cosmovisión que traslada al lector: la muerte asoma siempre.

Es su amenaza la que incita a la evocación, y es su sombra la que genera la sensación de pérdida con que se reconstruyen, en los poemas, los momentos felices. Joana, el padre, la madre, los familiares próximos. Todos forman parte del coro (de la estructura).

Casa de misericordia (2007) Premio Nacional de Poesía 2008

Dice el poeta, tres cosas quedaron en mi mente: en primer lugar, el edificio, enorme, austero y bruñido de tan limpio, con los niños y niñas siempre graves y en orden, en pie o sentados, un orden casi militar. En segundo lugar, las solicitudes, muchas de las cuales eran de viudas de asesinados en la represión del final de la guerra civil, que pedían el ingreso de sus hijos por imposibilidad de mantenerlos. En tercer lugar, los informes de los jueces y otros funcionarios del nuevo régimen sobre aquellas solicitudes.

Las Casas de Misericordia fueron instituciones de una gran severidad, rayana a veces en la maldad, pensaba yo, recordando aquellos años de la posguerra, los años de mi infancia, cuando eran referentes familiares en nuestra vida cotidiana.

La conclusión era clara: la intemperie era mucho más espantosa. Por eso se afanaban para hacer que sus hijos entrasen en aquel lugar. Y en este punto, la mente daba un salto hacia la poesía, hacia lo poco que quizá servía un poema para ayudar a soportar el dolor y las carencias. Pero no hay nada más, y si esto es triste, mucho más triste es la intemperie sin los versos. La poesía: una especie de Casa de Misericordia.

El asombroso invierno (2018)

EL invierno es un tiempo extenso de pausa y de silencio, en el que “pronto no habrá amapolas”. Un tiempo en que la respiración de la naturaleza se halla suspendida y todo parece dormir. Joan Margarit, con la honestidad poética y personal que lo caracteriza, nos habla en su esclarecedor epílogo  del antes y el después, “esos dos misterios cuya tensión condiciona el pensamiento”. Así, el poeta habla de cómo el invierno ha sustituido el concepto de mañana por olvido, mientras el pasado, cada vez más lejano, se va volviendo a su vez olvido entre la bruma.

Para tener casa hay que ganar la guerra (2018)

Después de centenares de poemas publicados, Joan Margarit nos ofrece una autobiografía, un broche narrativo, un recorrido vital que llega hasta la primera juventud.

La intención que lo acompaña es comprender por qué determinados recuerdos siguen presentes, duros y luminosos, sin necesidad de acudir a ningún diario o álbum de familia. ¿Por qué la vida se construye de una manera y no de otra? ¿Por qué Joan Margarit ha escrito los poemas que ha escrito?.

 

No tires las cartas de amor

No tires las cartas de amor

Ellas no te abandonarán.

El tiempo pasará, se borrará el deseo

-esta flecha de sombra-

y los sensuales rostros, bellos e inteligentes,

se ocultarán en ti, al fondo de un espejo.

Caerán los años. Te cansarán los libros.

Descenderás aún más

e, incluso, perderás la poesía.

El ruido de ciudad en los cristales

acabará por ser tu única música,

y las cartas de amor que habrás guardado

serán tu última literatura

 

Patricia Chung

 

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