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Ana Frank: símbolo contra la barbarie

Ana Frank

Ana Frank nació el 12 de junio de 1929. Su vida pudo haber sido feliz como la de cualquier jovencita, pero el destino la llevó por un camino tortuoso y a los 13 años tuvo que esconderse con su familia huyendo de la persecución nazi durante la Segunda Guerra Mundial.

Su único delito: ser judía. Sus vivencias quedaron reflejadas en un diario que se ha convertido en un  símbolo contra la intolerancia y la discriminación.

Ana Frank
Las páginas 92 y 93 del diario original

Ana Frank y su familia formaron parte de las más de 300 mil personas que se escondieron de la persecución nazi en Holanda en 1940.

La adolescente Annelies, Ana en español,   permaneció 761 días, entre el 6 de julio de 1942 y el 4 de agosto de 1944, escondida junto a su familia y cuatro personas más en la casa de atrás del edificio que su padre había alquilado en 1939 para su compañía Pectacon. La Gestapo los descubre y los lleva a campos de concentración. El único sobreviviente fue su padre.

El 12 de junio cumpliría 90 años. Ana nació en 1929, en la ciudad alemana de Fráncfort del Meno y falleció en el campo de concentración de Bergen-Belsen, Alemania en  1945.

En la calle Prinsengracht número 263, en Ámsterdam, a donde había migrado la familia por el odio a los judíos y la mala situación económica, estuvo la primera semana junto con sus papás, Otto y Edith  y su hermana Margot.

Una semana después llegaron  Hermann, Auguste y Peter van Pels, y cuatro meses después el dentista Fritz Pfeffer.  Todos judíos. El grupo contó con seis protectores que los ayudaron a sobrevivir durante el encierro.

El Diario de Ana Frank

Ana FrankAna Frank era una niña judía que amaba los libros y tenía una gran curiosidad por el mundo que la rodeaba. El día de su cumpleaños número 13, se levantó con gran entusiasmo para ver los obsequios que le habían hecho y entre los regalos, encuentra uno que la emociona mucho: un diario.

Sería este, su compañero durante el  período de reclusión, El Diario constituye un conmovedor testimonio de ese tiempo de terror y persecuciones.

En el Diario, Ana Frank escribe a Kitty, una amiga imaginaria, a ella le cuenta, las peripecias de su vida en el escondite de pocos metros cuadrados. La convivencia de ocho personas, arrancadas de la vida normal, planteaba tantos y tan delicados problemas.

Ana narra el desarrollo de la existencia cotidiana con tal sencillez, fuerza y verdad, lo que le da un toque encantador a  esas páginas.

En los relatos del Diario, a menudo alegres y divertidos, se percibe el  desarrollo intelectual y físico de una muchacha,  la variedad de sus problemas, sus estudios y diversiones a pesar de su reclusión,  sus relaciones y sus juicios sobre sus familiares y compañeros de aislamiento.

 También opinaba sobre los hombres en general. Los acontecimientos y fases alternas de la guerra y de la política mundial, tal como lograban llegar a aquel refugio aislado, adquieren un aspecto nuevo y diferente, con diferentes perspectivas.

El idilio que se inicia entre Ana y Peter es espontaneo  en sus manifestaciones; la descripción de la pubertad tiene una delicada naturaleza. Los dos jóvenes se enamoraron y la mayoría de las noches la pasaban en la habitación de él, mirando por la ventana las estrellas y la luna.

Esos fueron los momentos más felices que Ana vivió durante su estadía en el escondite. Todos estos episodios los escribía en su diario.

El afecto por un gato parece el símbolo de los vínculos deseados pero imposibles con el mundo externo; las relaciones con los padres muestran  gran madurez.

Las alusiones a los problemas judíos son muy raras, aunque inspiradas en una extrema dignidad y firmeza.

Traducido a todas las lenguas y llevado al teatro y al cine, el Diario de Ana Frank se ha convertido en el paradigma de la opresión sufrida en muchos países bajo el nazismo y una evidencia de las condiciones en que millones de personas se vieron obligadas a vivir con la esperanza de escapar al exterminio.


Ana Frank: más vigente que nunca

Víctima del holocausto

El 1 de agosto de 1944 Ana termina escribir su diario, pero, el día 4 fueron encontrados por los agentes de la Gestapo, quienes detuvieron a todos los habitantes de la casa y los llevaron a diferentes campos de concentración.

Nanette Konig , una compañera del liceo judío y sobreviviente del Holocausto, se encontró a Ana en una barricada y  recordó: “Me costó reconocerla. Estaba reducida a un esqueleto, temblando de frío y llena de piojos”

Su padre, único superviviente de la familia, dio a conocer el Diario al terminar  la guerra, y saber que Ana y el resto de la familia habían sido detenidos y confinados en un campo de exterminio. Después de permanecer durante un tiempo en los campos de Westerbork y Auschwitz, Ana y Margot, su hermana mayor, fueron llevadas a Bergen-Belsen. Ambas murieron durante una epidemia de tifus a causa de las terribles condiciones de higiene.

Ana en frases

“¿Alguna vez podré volverme periodista o escritora? Eso espero. Lo espero tanto? porque escribir me permite recordar todo, todos mis pensamientos, ideales y fantasías”.

“Mientras tanto tendré que mantener bien altos mis ideales, tal vez en los tiempos venideros aún se puedan llevar a la práctica”.

“No se nos permite tener nuestra propia opinión. La gente quiere que mantengamos la boca cerrada, pero eso no te impide tener tu propia opinión. Todo el mundo debe poder decir lo que piensa”.

“Tengo la sensación de ser un pájaro enjaulado al que le han arrancado las alas violentamente, y en la más absoluta penumbra, choca contra los barrotes de su estrecha jaula al querer volar”.

“No quiero haber vivido en vano como la mayoría de la gente. Quiero ser útil o llevar alegría a la gente, incluso a las que nunca conocí. Quiero seguir viviendo incluso después de mi muerte”.

Ana Frank Vive. Su legado está más vigente que nunca.

 

Patricia Chung

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