Corallys Cordero: Escudos de cartón representó para mí resolver un duelo

Corallys Cordero cambió las leyes por la escritura creativa. Aunque haya dejado atrás los paisajes de Caracas y Lechería, en el estado Anzoátegui, y ahora explore los de Ontario, Canadá, sus pensamientos aún deambulan en la tierra que la vio nacer.

Su novela Escudos de cartón (Editorial Palabra Herida, 2023) presenta una historia, que podría ser la de cualquier país latinoamericano en la que retrata la fragilidad de un pueblo ante las atrocidades de sus gobernantes.

En entrevista a QuéLeer, Corallys Corderno nos cuenta sobre su proceso creativo y cuál es la fuente de su inspiración para escribir historias que los lectores siempre disfrutarán.

¿En qué momento Corallys Cordero la jueza se dio cuenta de que su futuro estaba en la escritura creativa?

Tengo una anécdota respecto a esa pregunta. Cuando ingresé a la carrera judicial en el año 2000, tenía una compañera de trabajo que es oriunda de Pariagúan, un apartado lugar al sur del estado Anzoátegui. Ella me contaba las historias de su pueblo, que a mis ojos superaban cualquier ficción. Yo le decía: «Cuando me jubile del poder judicial me voy a instalar en Pariagúan para escuchar esas historias de las voces de sus protagonistas y escribirlas». Tenía la profunda convicción de que sería así, porque había comenzado muy joven la carrera judicial y por tanto podría retirarme a una edad temprana. En esa época pensaba que después de mi jubilación, me dedicaría a recorrer Venezuela para descubrir y escribir las historias que estaban allí, en cada rincón, y que nadie había oído. No descarto la idea de hacerlo, de recorrer el país para escribir cuentos sobre su gente que me interesa más que su paisaje.

De hecho, el primer cuento que escribí y que publicó Plenamar, una revista literaria dominicana, se desarrolla en un pueblo oriental y versa sobre una disputa de una pareja por un camión. Un tributo a esa época bonita de mi vida y a los grandes afectos que dejé en el oriente venezolano.

¿Cuál es tu mayor satisfacción al haber escrito Escudos de cartón? La acogida que ha tenido entre los lectores. He recibido comentarios muy amables sobre la trama y los personajes, siento que los personajes calan en muchos lectores. Y si hurgo un poco más reconozco que Escudos de cartón representó para mí resolver un duelo. Hay un antes y un después de escribir y publicar la novela. Siento que, así como los personajes se transformaron conforme avanzaba la trama, en la misma medida me transformé yo. He aprendido a lidiar, o a convivir, con el dolor que supone la pérdida del país, aunque todavía no me reponga de la tristeza que me produjo la muerte de tantos muchachos en las calles.

Corallys, ¿Te consideras una escritora de la diáspora?

No, porque si no hubiera emigrado a estas alturas de mi vida estaría igual escribiendo. La diferencia es que quizá no escribiría ficción sino ensayos jurídicos, crónicas, memorias. Lo que me ha dado Canadá es el estado mental necesario para escribir ficción. Para imaginar, para halar la realidad y llevarla a límites insospechados se necesita determinado estado mental de sosiego y eso es, justamente, lo que encontré al emigrar.

Escribes sobre una Venezuela que vive en crisis, cuyos personajes sufren por la corrupción, las guarimbas y otros males, mientras tratan de mantener sus valores y su resiliencia. ¿Existe alguna esperanza para los protagonistas de la historia?

De nuevo una anécdota: un par de lectores, que no son venezolanos, me han dicho que lo que más les ha gustado de la novela es el final y han usado la misma frase, «el final es esperanzador». Entonces, me haré eco de sus palabras y diré que sí, hay esperanza para los protagonistas de la novela aunque ello suponga un enorme sacrificio para ellos. Debo decir, además, que yo no planeé un final esperanzador para la novela. Intenté hacerlo, más bien, realista para que le hiciera honor a la trama, pero, ya ves, al menos un par de lectores han visto esperanza.

¿Cuál es el mensaje que quisieras dejar con Escudos de cartón?

Que la libertad es un peso enorme, hay que decidirla, no nos viene dada por derecho ni es un privilegio: es una decisión de cada día. La elección es difícil porque supone actuar con entereza como individuo y más allá como sociedad.

Corallys Cordero

¿Son tus personajes un reflejo de tus propias experiencias?

De alguna manera, sí, yo igual que Luisa y Aníbal entré al poder judicial por concurso público de oposición. Me tocó estudiar cincuenta temas para un concurso, hasta allí llega la similitud, todo lo demás es ficción. También recuerdo las discusiones en la universidad en torno al juicio que se le siguió a Carlos Andrés Pérez, en aquel salón de clases en el que yo estuve, campeaban las voces a favor y en contra. Traté de reproducir con fidelidad las discusiones de la época porque es el punto de partida para entender la historia reciente.

¿Qué prefieres escribir, novelas, relatos cortos o cuentos?

Depende, hay historias que por fuerza deben escribirse como un cuento y otras que necesitan plasmarse como novelas. Son procesos creativos diferentes. El cuento es una oportunidad magnífica para tratar un tema sin agotarlo, más bien ponerlo bajo la lupa, crear un contexto y hay historias que se presentan así: como un golpe y así deben ser contadas. En cambio, la novela supone para el autor el agotamiento del tema, implica una planificación específica, una estructura pensada para hilar tramas y subtramas. El cuento puedes pensarlo durante algún tiempo y acabar escribiéndolo en una tarde; la novela impone una disciplina de horario hasta culminarla. Lo que sí tienen en común, al menos para mí, es que no puedo sentarme a escribir ni un cuento ni una novela hasta no encontrar la voz narrativa adecuada y hasta que no sienta que los personajes me habitan. Puede pasar mucho tiempo hasta que esto ocurre, normalmente le estoy dando vueltas y vueltas a una historia dentro de mi cabeza y no logro escribirla hasta que aquellos factores se alinean: quién cuenta, cómo se cuenta y los personajes que se dejan ver y sentir. 

Has recibido varios reconocimientos por tus obras. ¿Consideras que los premios son importantes para un escritor?

Los premios son una palmadita en la espalda de «vas por buen camino». No me postulo a los premios buscando reconocimiento sino aprobación. Si un jurado que se supone experto escoge tu texto significa que funciona, que la historia merece encontrar a sus lectores. 

¿Cuál es tu mayor fuente de inspiración?

La cotidianeidad, la doble moral, las contradicciones del ser humano, las motivaciones aviesas del individuo para justificar sus actos. Todo lo que se encuentra a diario en el entorno, pero invisible para ojos poco atentos. ¡Ah! y, de cuando en cuando, me urge explorar la memoria, tanto individual como colectiva. Esto último es, quizá, lo que he hecho en Escudos de cartón.

Corallys, ¿Cuáles son tus próximos proyectos literarios?

Actualmente, estoy en la etapa de corrección de una colección de cuentos titulada Entre abogados te veas, en la que hay bastante de memoria y bastante de ficción. Además, estoy dibujando una tercera novela: tirando las líneas por las que andarán los personajes. En ella exploraré cien por ciento la ficción.

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Escudos de cartón

Editorial: Palabra Herida

Número de páginas: 227

Fecha de publicación: 2023

"Organizó con sus deditos torcidos por la artritis los recipientes sobre la mesa: la cebolla en ruedas, el pimentón en tiras, las mechas de pollo, las pasas, el encurtido, el aceite onotado y las hojas de plátano curadas para la envoltura”. (Pág. 28).

Lee la reseña aquí

Corallys Cordero ( https://www.corallyscordero.com/)

Certificada en Escritura Creativa por la Universidad de Toronto y abogada con maestría en Gerencia Municipal. Autora de la novela Escudos de cartón (Editorial Palabra Herida, 2023) y de la colección de relatos cortos La quinta Aimar (Bitácora de Vuelos Ediciones, 2023). Su obra ha sido merecedora del VI Premio Internacional Bitácora de Vuelos 2022, en el género cuento; finalista del XLVIII Premio Cáceres de novela corta en su edición 2023 y nominada al premio Marina Nemat (2022).

Obtuvo segundo lugar y mención honrosa en el XV concurso Nuestra Palabra en Canadá (2021) y mención honorífica en el concurso El día después, convocado por el Departamento de Español y Portugués de la Universidad de Toronto (2020). Ha publicado en las revistas literarias Plenamar, Intercultural Magazine Cuéntame, Prodavinci, Letralia y Alquimia; así como, en las antologías de cuentos La casa en el arce (Editorial Lugar Común, 2022) y Nostalgia bajo cero (Editorial Lugar Común, 2020).

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