El otro lado del libro

libro

Conversaba con un visitante de cualquier cosa cuando este notó que un libro, en uno de los anaqueles más altos y hasta de los de menos trascendencia cuando se trata de chismosos, sobresalía de los demás de una forma, por no decir particular, digamos poco común. No se encontraba, como todos, con su lomo de frente a la guerra que somos los lectores, sino al contrario, como si alguien quisiera que su lomo no fuera expuesto como los demás, como si se tratara de un rebelde que no quería ni podía seguir las reglas, como si alguien nos estuviera invitando a leerlos nada más a él. El visitante me preguntó si tuve un motivo para evidenciar a ese único ejemplar, si se trataba de algún tipo de secreto o mensaje cifrado. Le tuve que responder que no, que los libros son así, que ellos son los encargados de su propio caos y que yo, como su fiel escudero, apenas si los acompaño en ese camino azaroso que es creer ser uno mismo.

Eso sí, tan pronto me quedé solo, caí en la tentación y corrí a darle la vuelta al ejemplar rebelde y, para mi sorpresa, no tenía lomo del otro lado. Se trataba de un grupo de páginas sueltas en blanco. Por ahora, mi trabajo se concentra en hacer que un lomo sea posible para ese grupo de rebeldes. Ya lo contaré.

Publicaciones Similares

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *