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Gladys Ruiz de Azúa Aracama: La Venezuela que deseo imaginarme es eterna e indestructible

Gladys Ruiz de Azúa Aracama

Gladys Ruiz de Azúa Aracama (1953), venezolana que reside en Tenerife, España, quien ha escrito una novela ambientada en la Venezuela decimonónica, desenfadada, exuberante con imágenes llenas de realismo mágico.

Cinco camas para un muerto (2021) es una novela esencialmente escrita desde la nostalgia de su autora. Un desafío a la imaginación con sus protagonistas corriendo libres en una Caracas que no ha despertado a la modernidad, pero cuyos secretos de alcoba escandalizarían a toda la sociedad.

Cinco camas para un muerto, de Gladys Ruiz de Azúa Aracama

¿De dónde obtuviste la inspiración y toneladas de imaginación para escribir tu novela?

Cualquier cosa puede ser la punta de un ovillo misterioso e inacabable… Un día (no recuerdo cuándo ni dónde) vi una imagen que me impactó; me quedó grabada y no podía dejar de pensar en ella:  en un atardecer sombrío y agonizante, una sencilla carreta tirada por una mula transportaba un ataúd; detrás, le seguía una reata de cinco mujeres vestidas de negro absoluto.  Esa era la imagen.  Por ese despeñadero se desbarrancaron las toneladas de mi imaginación.  Primero escogí una época y una Caracas donde me sintiera cómoda; después hice trabajo de investigación con lectura de libros,  periódicos y revistas de la época, documentos y textos académicos para crear la atmósfera de ese período histórico. Hecho esto y con una trama más o menos en mente, dejé que mis personajes corretearan libres y a sus anchas entre ruinas de conventos, logias subterráneas, mercados y casonas coloniales, el burdel de Mamaserá o el castillete del Doctor Muerte, la playa de Macuto con su Plaza de las Palomas o el Circo de los Niños raros. Personajes  atrapados en una telaraña donde no está muy claro quién es la araña y quiénes sus víctimas.

Cuéntales a nuestros lectores de que va la trama de Cinco camas para un muerto

Calixto es un adicto al sexo con una vida “perfecta” en una Caracas decimonónica. Tiene  una esposa, cuatro amantes y cinco camas donde retozar muy organizadamente los cinco primeros días de la semana.  Pero no todo es tan sencillo ni tan perfecto. Un viernes, Calixto muere en su cama de los viernes entre las piernas de su esposa oficial a la que profesa un profundo y delicioso desprecio. En ese momento Calixto Ortega se enfrenta a la muerte y le pide un deseo: reencarnar en su “alter ego”( Calixto Escudero) para saber cómo hubiese sido su muerte de haber ocurrido en las camas de sus otras cuatro mujeres: la negra Severa, Berenice la Blanca, la india Adelaida o Dionisia su Mujer Montaña. ..  Ahí  es cuando Calixto comienza su auténtica aventura.

El personaje de don Calixto es muy particular y apasionado, metódico y adicto al sexo ¿Se parece a alguien que conozcas en la vida real?

Pues sí…  Y tiene un cierto aire con  el Florentino Ariza de El amor en los tiempos del cólera y con el fantasma juguetón de Doña Flor y sus dos maridos… Aunque estos  son meros parecidos circunstanciales. Porque  Don Calixto es totalmente  genuino y particular. En realidad son sus cinco mujeres las que lo hacen ser lo que es, ellas son las auténticas creadoras del personaje.

Tu prosa exuberante tiene visos de realismo mágico ¿Crees que es así?

Si el realismo mágico consiste en que lo maravilloso o extraordinario acontece con toda normalidad en la realidad cotidiana sin producir ni asombro, ni dudas ni estupor, entonces mi prosa pertenece al “realismo mágico” de Gabo o quizás a  “lo real maravilloso” de Alejo Carpentier.  Si aplicamos este argumento  a mi novela  —donde un personaje históricamente real como el doctor  Doctor Muerte  protegía su castillete de Galipán con momias vestidas de soldados—  no debería asombrar al lector encontrarse de pronto en algunas de sus páginas que  las “Señoritas” del burdel de Mamaserá se pintaban de azul cobalto las puntas de los pezones y los rizos del pubis…

¿Qué tienen en común las 5 mujeres de Calixto? ¿Qué las une y qué las separa?

A simple vista las une Calixto; pero en esta historia nada es lo que parece. Ellas son ejemplares de colección, rarezas fuera de catálogo, extravagancias del Creador, criaturas de un mismo delirio, pero un delirio de pasiones reales, de carne y hueso, de cama y sábanas.   Y sin embargo, cada una de ella pareciera vivir en un planeta distinto: Tula Casilda es la Dominación, la Negra Severa el Gozo, la india Adelaida la Indiferencia, Dionisia Montaña la Barbarie, y ¿Verenice la Blanca?…  Lo que las une y las separa, en verdad,  sólo se sabe, o se adivina, o se intuye o se imagina al final de la historia…  Quién sabe. .. Hasta yo tengo mis dudas…

¿Por qué ellas aceptan la infidelidad y el machismo de Calixto?

El amor, el odio, el sexo, la lujuria, la dominación y la sumisión, la atracción y el asco, el engaño y la venganza son juegos de estrategia que tienen infinitas formas de destrucción o de sublimación, demasiadas para poder simplificarlas en palabras tan limitantes como “infidelidad”, “machismo” o  “feminismo”. ¿Quién engaña a quién? ¿Hay verdadero engaño? ¿Qué hace machista a Calixto, su desbordante miembro masculino o sus sueños de ultratumba? ¿Ellas aceptan o utilizan? Ellas no necesitan reivindicar su feminismo frente a l reivindicado y machista  pene de Calixto; ellas se reivindican solas con todos sus excesos, mutilaciones y monstruosidades.  Es la ley Universal de la Compensación.


Reseña de “Cinco camas para un muerto” de Gladys Ruiz de Azúa

Has dicho que tu corazón está dividido entre España y Venezuela ¿Cómo ha influido ese sentimiento en lo que escribes?

Como hija de españoles nacida en Venezuela,  el doble corazón, con sus culturas, es ineludible.  Eso es lo que yo soy. Es lo que me da mi estilo y mi “voz”. Sin embargo, Cinco camas para un muerto es una novela esencialmente venezolana,  escrita desde esa nostalgia  que nos lleva a atesorar  la cara más afable y jocosa, lo mejor, lo más inocente, lo más redimible de lo que añoramos. Es la Venezuela mágica, exótica, extravagante, gallarda, sensual, brujera, exuberante, mítica, supersticiosa. La Venezuela  que deseo imaginarme eterna e indestructible.  En mi primera novela “El disfraz de los sueños”, sí aparece más marcada la influencia de España representada simbólicamente en el personaje de mi padre.

¿Cuándo decides ser escritora? ¿Desde cuándo la literatura ha estado presente en tu vida?

Primero surgió el arrebato de escribir por pura necesidad.  Ocurrió cuando tuve que dejar Venezuela. Con cincuenta años recién cumplidos,  de pronto me sentí sin nada, sin identidad, sin suelo, sin contexto, sintiendo por tercera vez en mi vida el más terrible desarraigo. Entonces me pregunté: ¿Quién soy yo en realidad, ahora, que me encuentro desnuda conmigo misma? Ahí comencé a escribir mi propia novela del desarraigo, “El disfraz de los sueños”.  Desde niña me gustaron los cuentos, la lectura, la gramática, la síntesis, los diccionarios, las palabras. Siento casi veneración por mi lengua. Ese amor siempre estuvo ahí. Y con ese amor escribo mis historias.

¿Cuál es tu mejor momento para escribir?

La madrugada, en silencio y soledad, antes de que me toque el mundo.

La diáspora venezolana se evidencia en muchas áreas, sobre todo en la literaria. ¿Has considerado escribir algo sobre los inmigrantes?

Mi primera novela es una obra sobre la diáspora, El disfraz de los sueños. Lo debo de llevar en los genes, porque soy hija de inmigrantes españoles, y yo misma sufrí por tres veces esa experiencia ya que a los tres años mis padres me enviaron en un barco a España para que me criaran mis abuelos; luego, a los dieciséis deciden que regrese a Venezuela, ahí entro en la Universidad Católica, me gradúo en Comunicación social,  me caso y tengo a mis tres hijos; muchos años más tarde,  se repite la historia, de nuevo a la tierra de mis antepasados, el éxodo, la renuncia, la quema de las naves. Creo que en eso soy una experta.

¿Cuáles son los escritores que más admiras?

Juan Rulfo, Gabriel García Márquez, Alejo Carpentier, Rómulo Gallegos, la Virginia Woolf de Orlando y la Isabel Allende de La casa de los espíritus,  Unamuno,  Garmendia, José Donoso,   Quiroga, Ernesto Sábato, Borges, Cortázar,  Onetti…

¿Seguirás en la ficción o se impondrá tu vena periodística?

Al final siempre vence mi imaginación.

¿Cuáles son tus futuros proyectos literarios?

Nunca me gusta hablar de mis próximas obras o de los posibles futuros proyectos.  Los sueños y los proyectos es mejor dejarlos que se gesten libremente, sin presiones, sin contrato, sin fecha de caducidad.   Yo solo pido que la escritura no me abandone nunca.


Gladys Ruiz de Azúa Aracama, hija de emigrantes españoles, nace en Caracas (Venezuela) en 1953. Estudia Bachillerato en Letras en España y realiza Estudios Superiores de Piano, Armonía y Composición Musical en el Conservatorio de Música de Vitoria (Álava).

Es licenciada en Comunicación Social de la Universidad Católica Andrés Bello de Caracas. Luego de incursionar en diversas manifestaciones plásticas y colaborar en el mundo de la información, al cumplir 50 años, ya radicada en Tenerife, decide comenzar a escribir y dedicarse definitivamente a la literatura.

Algunos de sus relatos han recibido los siguientes premios: A Maria Chona le sobra el tiempo, gana el Primer Accésit de Publicación en el V Certamen de Relatos Breves Mujeres (2004), auspiciado por el Consejo Municipal de Santa Cruz de Tenerife. El cuento La Tejedora de Muertos obtiene el primer premio de la LVI edición del Concurso Literario de La Felguera 2004 (Asturias). La historia de Los Tres Tiros de Gracia resulta ganadora de accésit de publicación en el concurso Relato Corto 2004 de CajaCanarias.

Al año siguiente, con El tambor del mundo y yo, logra el primer premio del mismo certamen del 2005. Felices Pascuas Natividad obtiene el primer lugar en el I Concurso de cuentos de Navidad del Círculo de la Amistad de Santa Cruz de Tenerife 2007. El canto del Yacabó queda como finalista en el Certamen de Relato Ana María Matute 2008 de Madrid. También en este año, La nube de los gritos recibe el primer premio del Concurso Internacional de Relato “Julio Cortázar” de la Universidad de La Laguna de Tenerife.

En el 2009 repite como finalista del Ana María Matute con La escribidora de Mortajas y resulta galardonada con el segundo accésit del Premio Internacional Miguel de Unamuno de Salamanca con Cuando florezca el araguaney. En el “2010” recibe primer premio del “Encarna León” de Melilla gracias a su relato Dos sorbos exactos. En este mismo año gana también el primer lugar del Certamen de Santoña… La Mar con una historia titulada El Dios del faro. En 2015 en el certamen literario de relato breve Alfonso Martínez-Mena de Alhama de Murcia, Cinco camas para un muerto obtiene el segundo premio.

Entre relato y relato escribe su primera novela El disfraz de los sueños.

 Ha publicado un libro de relatos Arcamia: donde los dragos sangran y su segunda novela Cinco camas para un muerto, que ha sido escogida por el Instituto Cervantes para su red de bibliotecas en todo el mundo.

Mientras escribe espera que la escritura no la abandone nunca.

 

Patricia Chung

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