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Golcar Rojas: escribo para poder entender

Golcar Rojas

Golcar Rojas nació en Mérida, el 26 de octubre de 1964,  hijo de Carmen y Golfredo, el menor de 13 hermanos. Se graduó de Licenciado en Comunicación Social por la Universidad de los Andes -1999.

He trabajado en la oficina de prensa de la Universidad de Los Andes, en el Ministerio Público, en la Comisión de Salud del Senado, en la Secretaría de Cultura y en la oficina de prensa de la Gobernación del Zulia, en la compañía Danza Contemporánea de Maracaibo, en la agencia de publicidad Mercedes Vázquez y asociados como creativo y productor y actualmente soy socio en la tienda veterinaria Tu Maskota.

Libros Golcar Rojas

Ha publicado: Te voy a llevar al cielo, El infierno de Edelmiro (novelas) Textos de la concupiscencia cotidiana (relatos), ¿Dónde queda Venezuela? (crónicas y textos poéticos), Historias de tía Amapola – teatro para armar (obra de teatro)  y Obituarios de un no-país: Venezuela es un luto en gerundio (crónicas poéticas dedicadas a las víctimas mortales de las protestas de 2017), Textículos del revolucionario, una compilación de mini crónicas humorísticas.

¿Qué razón lo motiva a escribir?: He llegado a la conclusión de que escribo para poder entender. Cuando pongo en texto las cosas las comprendo mejor. Sí, también escribo para evadir la realidad en algunos casos; pero principalmente lo hago para entenderla, para asimilarla mejor.

¿Para usted escribir es una profesión o un hobby?: Para mí es una necesidad.

¿Qué es lo más difícil de ser escritor?: Para mí, vencer la inseguridad. Lo más difícil es no saber si lo que uno escribe realmente es bueno o no. Si vale la pena o no. A veces uno tiene cien opiniones favorables y lo destruye una sola crítica. Para mí es muy difícil llegar a tener un nivel de autocrítica que me diga esto no es una maravilla pero tampoco es una mierda. Siempre me queda la inquietud de si lo que escribo es bueno o no.

 ¿Qué le hizo saber que se dedicaría a ser escritor?: Yo había decidido hace muchos años no ser escritor. De hecho, aunque escribo mucho no me siento escritor, pero pasó que luego de muchos años sin escribir y después de haber desaparecido casi todo lo que había escrito; sentí que necesitaba escribir para no ahogarme con todas las palabras no dichas. Entonces, empecé el blog en donde desahogo esa necesidad de comunicar que tengo.

 ¿Tiene alguna rutina para sentarse a escribir?: Realmente no. Escribo poemas en cualquier lado. Con esto de los teléfonos con procesadores de palabras, me pueden ver escribiendo en el metro, en el autobús, en un banco de avenida.

 ¿Tiene alguna musa de inspiración?: Cualquier evento del día puede terminar siendo una musa. Ahora mismo desarrollo una especie de diario que llamo Histo(e)rias de Madrid; son mini crónicas que desatan cualquier hecho fortuito como una conversación que pillo en la calle o algún encuentro callejero que me hace esa especie de clic que indica que hay una pequeña historia.

¿Cuál o cuáles autores lo inspiraron para escribir?: Te puedo decir que realmente los autores fueron los que hicieron que decidiera no escribir. Cuando leo a Marguerite Yourcenar con su Memorias de Adriano, a Sábato, con El túnel, a Julio Cortázar con todos sus cuentos, la poesía de Kavafis, de Lorca, de Cadenas… cuando leo esos grandes textos, siento que es una osadía, un atrevimiento, escribir, contar cuando ya ellos han contado de manera magistral. Lo que sucede es que al final se impone mi necesidad de comunicar, de escribir para descifrar (me).

Golcar Rojas

¿De sus obras cuál ha sido la que más ha disfrutado escribir?: Yo disfruto todo lo que escribo porque cuando no encuentro disfrute en la escritura, abandono el texto. Soy muy flojo. Si una historia se me complica, la dejo. Pero puedo decir que escribir Te voy a llevar al cielo y su secuela El infierno de Edelmiro fue muy divertido y sorprendente. Me divirtió mucho sentir que la historia se escribía sola. Empecé a escribir y sólo tenía claro que había una mujer que aparecía muerta vestida de novia en un motel. Arranqué por allí y la historia fluyó. De repente empezó a meterse el país en la trama y los personajes terminaron pareciéndose a algunos personajes de la política venezolana. Sí. Fue divertido escribirlas.

¿Qué está escribiendo?: Hace poco terminé un relato que se llama Diálogos de aguas, que tiene que ver con el éxodo venezolano. A mí me tira mucho la realidad, aunque escriba ficción.

¿Qué libro le hubiese gustado escribir?: Pedro Páramo.

¿Existe el temor frente a la hoja en blanco?: Yo no lo siento. Generalmente, cuando me siento a escribir, ya tengo la historia en la cabeza y, aunque al final quede un relato que no se parece al que inicialmente había pensado porque los textos me van pidiendo cosas que no las había previsto; pues el arranque siempre está ya boceteado.

¿De no ser escritor qué le hubiese gustado ser?: Partamos de que yo escribo, pero no soy escritor. Pero me habría gustado ser cantante. Me encanta cantar. Soy una rocola pero no tengo voz. Atormento a todo el vecindario. También me habría gustado y creo que tenía talento, bailar.

¿Cuál género no se ha atrevido a escribir?: Una historia romántica. Soy muy cursi a la hora de escribir de amor. Tal vez en broma, con humor negro, me atreva. Pero historia de amor en serio, no creo que me salga.

¿Cuál autor venezolano recomienda leer?: Me gusta mucho Jacqueline Goldberg, Keila Val de La Ville.

¿Cuál es el libro más preciado de su biblioteca?: El libro que más he comprado y que es una joya para mí es Memorias de Adriano. El seductor de Kierkegard también me gusta mucho. Son dos que siempre quiero tener.

¿Cómo es su biblioteca?: Ahora que estoy de inmigrante, no tengo biblioteca. Realmente, nunca he tenido como tal. Guardo algunos libros, pero la mayoría los leo y los paso a familiares y amigos. Me gusta más saber que alguien los lee que verlos llenarse de polvo en un estante.

Recuerda con cuál libro se inició en la lectura: No recuerdo exactamente. En un local de mi casa, había una librería y papelería y tomaba de allí cualquier libro o revista y leía. Sé que de los primeros libros que me impactaron, no tenía edad para esas lecturas, fue Motín en el reformatorio. Creo recordar que fue una saga. Eran muy fuertes para mis 12 años.

¿Cuál fue el libro qué dejó una huella en ud?: El túnel, de Sábato. Los cuentos de El perseguidor y otros relatos, de Cortázar.

Un libro para iniciarse en la lectura: Dependiendo de la edad podría ser La historia interminable de Ende.

Un libro para soñar: A mí me han hecho soñar muchos libros. Además de los que he mencionado, El nombre de la Rosa, Shogún, Por quién doblan las campanas. Son libros que no sólo me han hecho soñar, sino que no me han dejado dormir pues amanecía leyendo.

Un libro para no leer: Muchos. No todo lo que está publicado vale la pena. Si a uno no le gusta un libro, es mejor dejarlo y coger uno que sí te enganche. Hay tanto qué leer que es mejor leer por disfrute.

Un libro para leer en el baño: Para el baño sirve cualquier libro que lo haga sentir a uno que ese no es un tiempo perdido. Creo que los de suspenso vienen bien.

Libro de papel o electrónico: El de papel siempre porque el olor, la textura, la experiencia de palparlo es una experiencia religiosa que me lleva a la infancia. Aunque también leo electrónicos sin rollo.

¿Considera que las redes sociales y el boom de la tecnología ayuda para la promoción de la literatura?: Mucho. Aquí me anoto un punto a favor porque de no ser por las redes y la tecnología a mí no me leería ni mi familia. Creo que incluso, gracias a mi desparpajo y atrevimiento para promocionarme, algunos escritores conocidos han empezado a promocionar su obra venciendo el pudor y la modestia.

¿Qué le falta a su obra?: Todo. Le falta todo. Creo que principalmente le falta corregir. Como dije, soy muy flojo y una de las cosas que más pereza me da, es corregir.

¿Qué tan biográfica termina siendo su obra?: Creo que casi todo lo que escribo parte de algún hecho autobiográfico, aunque luego eso se diluya en el camino.

¿Cómo se conecta con el lector?: Me parece que por la parte emocional. Mis textos, generalmente, aunque no tengan metáforas rebuscadas, ni una estructura original o incluso contengan lugares comunes, logran hacer un clic con la emotividad del lector.  Se sienten identificados con lo que leen. Eso no siempre es bueno porque la identificación con el texto no permite algunas veces ser críticos con lo leído. Es muy bueno para el ego, pero falta para encontrar ese punto crítico que le permita a uno mejorar.

¿Consejos para un principiante en la escritura?: Que escriba. Que sólo pida opinión de gente que respete y que lo tome en serio. Una opinión puede hacer daño. Tanto si es halagadora como si es negativa. Que escriba si es su necesidad.

 

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