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Javier Moro: “el libro será tu mejor amigo toda la vida”

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Javier Moro (Madrid, 11 de febrero de 1955) es un escritor, guionista y productor de cine español. En 2011 obtuvo el Premio Planeta por la novela El imperio eres tú.

Colaborador asiduo en medios de prensa extranjeros y nacionales, ha trabajado como investigador en varios libros de Dominique Lapierre (del que es sobrino carnal) y Larry Collins, coproducido películas como Valentina y 1919: Crónica del alba, ambas basadas en la obra de Ramón J. Sender.

Para escribir su primera novela, Senderos de libertad (1992), “viajó durante tres años por la Amazonia en avioneta, canoa, autorcar e incluso a pie para reconstruir la historia de Chico Mendes, un humilde cauchero que se convirtió en símbolo internacional de la defensa del medio ambiente”.

Su segunda novela, El pie de Jaipur, apareció tres años más tarde y es la primera en estar ambientada, al menos en parte, en Asia: trata de un joven estudiante francés gravemente accidentado y un camboyano superviviente de la época de los jemeres rojos que se conocen al coincidir en una clínica y se unen para enfrentar la adversidad y luchar en la vida.

El escritor español estuvo en Venezuela para promocionar su obra El imperio eres tú, ganadora del Premio Planeta 2011 y Qué Leer aprovechó la oportunidad para conocer la vida literaria de este insigne novelista.

-En vista de que está en el país para promocionar El Imperio eres tú, ¿nos puede contar de qué se trata la obra?

Es el nacimiento de Brasil a través de la historia de primer emperador que era Pedro I. Básicamente, es una saga familiar en una epopeya histórica que es interesante para los latinoamericanos, porque el nacimiento de Brasil fue distinto al nacimiento de otras naciones latinoamericanas y eso explica por qué Brasil hoy funciona de otra manera. Pero, es ante todo, una novela. Una página de la historia que yo he novelado, no hace falta inventar nada porque ya los personajes son reales, pero parecen más literarias que si fueran literatura. Es cómo era el padre, cómo era la madre, seres con todas sus contradicciones y todas sus rarezas. Eran bien reales.

-Venezuela fue una de sus motivaciones literarias cuando usted era un estudiante… 

-Si, yo venia mucho a Venezuela por situaciones familiares, y fue un viaje que hice al Orinoco donde estuve tres meses con los yanomamis y los guaicas (…) el alto Orinoco que luego orientó mi carrera. A raíz de aquel viaje, de aquella estadía con los indios, decidí estudiar antropología y me surgió la libertad de crear libros, digamos que, fue el punto de partida.

-¿De dónde salen sus historias?

-Depende. Alguien me puede presentar una historia que me puede interesar, puedo leerla en un periódico, puede ser algo que ya he investigado para otro libro (…) puede ser que conozca a alguien… ¡No sé por qué! Pero hay algunas (historias) que te emocionan y  que piensas que puedes pasarle la opción al lector.

-¿Siempre anda con una libreta en la mano anotando ideas?

-Si, realmente si. Pero no anotando ideas, porque ya yo voy con una idea determinada y lo que voy anotando es todo lo que necesito para amueblar esa idea. Luego hago la investigación, por ejemplo, de Pedro I me leí todo lo que ya se había escrito (…) pasé un año leyendo (…) y después de todo uno escribe algo que sea distinto a lo que ya está.

-Usted ha recibido críticas por lo poco que ha escrito sobre su país natal… ¿Qué nos dice sobre eso?

-Bueno he escrito un libro, la historia de Anita Delgado, Pasión India, una historia que empieza en España, porque ella es española, y acaba en España. Pero bueno, sí, casi todo pasa en La India realmente. He escrito poco porque me gusta mucho viajar, porque prefiero dedicarle tres años a un tema, que sea un tema en La India o en Brasil, en sitios donde te apetezca y te pases el tiempo.

-¿Los premios le gustan o le asustan?

-Todo eso es muy agradable. Lo que pasa es que, ya a mi edad, un premio no va a cambiar ni lo que hago, ni el ritmo de cómo lo hago, ni nada. El problema de eso es cuando se es joven, yo creo, se te sube a la cabeza y luego ya… ¿Pero ya a mi edad? Eso es un halago… ¡Y cuantos más mejor!

-¿Su predilección por el silencio es lo que lo lleva a manifestarse literariamente?

-No. Me gusta el silencio porque hay tanta bulla alrededor que uno no le da… Pero no, yo siempre me manifesté literariamente desde que soy un niño. Siempre he escrito. Yo escribía artículos de periódico, guiones de cine, obras de teatro, hasta que finalmente encontré en la novela la forma de expresarme mejor. También creo que eso es una necesidad que uno tiene desde pequeño, que se tiene o no se tiene y que se puede cultivar… pero yo no se si mis hijos lo heredarán.

-¿Considera entonces que nació con el don de la escritura?

-No, no se nace con un don. Yo soy familia de escritores. Yo lo veía desde pequeño, lo que pasa es que siempre he sentido esa punción de hacer algo, de comunicarme a través de la escritura. Ahora, que mis hijos lo tengan, no lo sé. Lo que se es que yo lo tengo, mis tíos lo tenían, mi primo lo tenía, mi abuela lo tenía, o sea, que algo si hay.

-¿Qué está escribiendo ahorita?

-Es un secreto. Cuando vuelva dentro de tres años a por el libro, ya te lo diré. Es que da mala suerte hablar de los proyectos.

-¿La novela o el cuento?

-Novela. Yo no se escribir cuentos.

-¿Ficción o no ficción?

-Yo lo que hago es ficción (…) muy basada en hechos reales. Yo creo que es importante tener vigor en esas historias donde cuentas la historia y no haces fantasías. A mi no me gusta la novela histórica por eso, yo no invento una trama, ni me invento personajes y los hago evolucionar en un contexto histórico, yo no hago eso. Yo cojo los personajes de verdad y lo que hago es novelar eso, o sea, ponerle la estela, dramatizarlo, hacer que se lea como una novela pero, sin embargo, todo lo que ocurra ahí no sé si ha pasado, o no de esa manera, porque no estuve ahí para comprobarlo, pero que se vea plausible que hubiera pasado así.

-¿Cuál es el mejor lugar para escribir?

-El mejor lugar para escribir, depende. Es un lugar donde haya silencio, donde no te molesten cada vez por tres, donde pueda salir y distraerte vez en cuando, o sea, cualquier sitio es bueno. Yo escribo en mi casa, intento escribir en cualquier ciudad, un momento donde tenga un sitio tranquilo. Lo que tengo que estar es un poco aislado, hay que aislarse para escribir.

-¿Un libro para soñar?

-Todos son para soñar, y si no son para soñar, son para viajar, sobre todo estos libros que recrean un mundo, ahí te metes y vuelas, vives otra vida, vives la vida de esos personajes, haces el viaje que te propone hacer el autor. Eso es lo bonito de la literatura, que vives varias vidas a medida que vas leyendo.

-¿Un libro para no leer?

-Mein Kampf

-¿Un libro para leer en el baño?

-Todos, son muy agradables todos. Es un buen sitio para leer.

-¿Libro en papel o electrónico?

-Las dos cosas. Todo depende, yo uso mucho el libro electrónico cuando viajo, para no llevar peso.

-¿No le llama la atención escribir otro tipo de género?

-No, la verdad es que no. Lo he pensado…Pero no me sale y tampoco lo he intentado mucho, no se me ocurre ninguna historia.

-¿La literatura siempre es ficción?

-Para mí, si.

-¿Cómo hacer para que la gente lea?

-Empezar por darles de comer bien. No puedes leer si no comes antes, tienes que estar bien alimentado. Esa es la base: empiezas a luchar contra la pobreza y luego ya puedes empezar a hacer que la gente lea. Eso es lo fundamental. Luego, leer es un hábito que se coge en la niñez, por eso es importante que los niños lean un poco, lean cuentos, porque más adelante ese hábito pueden retomarlo. Al fin y al cabo, cualquier libro es bueno también, el libro será tu mejor amigo toda la vida. Te puede dejar tirado tu novia, tu mujer, tu hermana… Pero el libro no te traiciona nunca y ahí está cuando tienes que hacer un viaje, cuando no sabes qué hacer, cuando tienes horas muertas, cuando estás preguntándote cosas sobre la vida… esas respuestas están en los libros. El libro será siempre tu mejor amigo, el más fiel.

-Dicen que escribir significa buscarle el brillo al idioma, ¿qué opina usted de eso?

-También, si, uno hace lo que puede. Si es importante cuidar el estilo, desde luego.

-¿Los libros se subrayan?

-Yo subrayo mucho, por eso los libros que yo utilizo para mi investigación y para mi escritura no pueden ser electrónicos, porque yo necesito subrayar y escribir sobre ellos.

-¿La literatura salva?

-Si, salva y es terapéutica.

-Consejos para un principiante en la escritura

-Que lea mucho y que sepa que es un oficio que hay que tomárselo a largo plazo. Si le gusta mucho, que lea mucho y que haga cosas que le gusten a él, porque yo creo que la receta del fracaso está en intentar gustar a todo el mundo y eso no se puede. Hay cosas que te pueden llegar a ti, con la esperanza de que si te gustan a ti, les pueden gustar a otros. Por eso es malo hablar de las ideas, de algún libro que uno se está haciendo, porque a alguien le puede gustar una cosa, otro opina otra, pero no, tú tienes tu criterio. Y no puedes escribir si no has leído.

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