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Manuel Ríos San Martín: El mal siempre ha estado de moda en la ficción

Manuel Ríos San Martín

Manuel Ríos San Martín realizó un importante trabajo de documentación, y de esa investigación nació su segunda novela La huella del mal un thriller adictivo y lleno de acción que tiene como marco el yacimiento mítico de Atapuerca en Castilla y León, España.

En entrevista a Qué Leer, afirmó que las novelas deben tener un trasfondo para la reflexión. En La huella del mal se habla sobre la prehistoria, Atapuerca y la violencia en los humanos. Es su deseo que pueda ser llevada a la televisión.

La huella del mal de Manuel Ríos San Martín

Cuéntanos cómo es esa línea de tiempo entre la Prehistoria y el siglo XXI en tu novela La Huella del mal.

La línea de tiempo entre la prehistoria y el siglo XXI es una de las bases de La Huella del mal. Uno de los personajes de la novela dice que en la actualidad dependemos mucho de la tecnología, de los móviles, de Internet, pero la realidad es que el ser humano siempre ha dependido de ella. Desde los primeros sílex tallados o el dominio del fuego la tecnología nos ha acompañado durante toda nuestra historia, solo que ahora es más sofisticada. De hecho, la evolución humana deja de ser imprescindible porque ya no es el cuerpo el que debe adaptarse a una nueva necesidad, sino que basta con construir la herramienta adecuada.

Pero también está presente en la novela la manera de ser de esos primeros homínidos y la nuestra, la violencia inherente al ser humano desde los inicios y que todavía permanece activa en nosotros.

¿Cómo fue tu proceso de documentación para escribirla?

Yo había leído mucho sobre la prehistoria y sobre Atapuerca. Todos los libros que se habían publicado por parte de los codirectores de la excavación, tanto Eudald Carbonell como Arsuaga o Bermúdez de Castro. Pero cuando ya había empezado escribir la novela visité los yacimientos junto con mis editores de Planeta y nos pusimos en contacto con José María Bermúdez de Castro. Necesitábamos buscar algún estudiante que nos pudiese contestar determinadas dudas. José María nos preguntó qué queríamos saber exactamente. Le realicé un informe con mis necesidades y se lo envié. Él se dio cuenta de que mis preguntas no eran técnicas, en qué año había parecido tal o cual cráneo, sino más bien antropológicas.

Por eso decidió ser él mismo el que las contestase. A partir de ahí empezó una relación de cientos de e-mails, llamadas telefónicas, y visitas a la excavación que han ido modelando toda la documentación de la novela. Podríamos decir que he ido documentando a la par que la novela se iba escribiendo, según iba necesitando cosas concretas hablaba con José María y de esa manera están introducidas en la novela de una manera ágil y que no afectan al ritmo de la lectura.

Planeta ha anunciado que ya van por la segunda edición. ¿Qué opinas?

Estoy encantado, por supuesto. Hoy en día es complicado vender libros y llegar a los lectores. Planeta apostado mucho por La huella del mal.

La primera edición era de muchos ejemplares, por lo que tiene mérito que se haya llegado a una segunda en tan poco tiempo. Sin el apoyo de los libreros este éxito no sería posible. Aunque los datos de venta no sean tan claros como en caso de las películas, por ejemplo, en los números de julio aparece que La huella del mal está situada en el puesto 10 de ventas en las librerías independientes y también en otras cadenas como La Casa del Libro. Lo cual es una enorme satisfacción para mí.

¿Crees que el mal está de moda en la literatura?

Pienso que el mal siempre ha estado de moda en la ficción. El observar el lado oscuro del ser humano es uno de los aspectos interesantes que tiene la literatura. El intentar entender nuestras bajezas, nuestras zonas de penumbra… Nuestras debilidades. Y hacerlo de una manera sofisticada a través de un relato complejo es muy sugestivo.

La literatura, la ficción en general, intenta dar sentido al comportamiento humano, cosa que no siempre es posible en la vida real. Nos ayuda a entendernos, y por qué no, a ser mejores. Evidentemente hay una literatura que tan solo pretende entretener. Ambas conviven y me parece bien que así sea. Pero yo busco algo más que solo entretener.

¿El hombre nace malo o se vuelve malo?

Hay mucha ingenuidad en las redes sociales sobre la naturaleza animal. Vemos vídeos donde un perrito ayuda a otro y nos parece que los animales, incluidos los humanos, somos buenos por naturaleza. Y es bastante inexacto. Los animales están todo el día compitiendo, intentando comerse unos a otros o tener acceso a las hembras. Eso es lo normal.

Si tenemos que destacar un rasgo de la naturaleza, tanto de la del ser humano como la del resto de los animales, es la lucha por la supervivencia. Eso, evolutivamente, es lo que buscan los individuos y las especies. Y ahí surge la pregunta de si importa que el ser humano sea bueno o malo, o tan solo si sobrevive o no. Desde ese punto de vista es indiscutible que hemos conseguido sobrevivir hasta nuestros días y que somos, a nuestros propios ojos, la especie que domina el planeta, para bien o para mal.

Pero desde luego, no estoy de acuerdo con la frase de que el hombre es bueno por naturaleza y la sociedad lo corrompe.

¿Cuáles son los elementos que debe tener la novela negra para ser exitosa?

Yo no soy un gran lector de novela negra, aunque pueda resultar chocante. No sé si sabría enumerar los elementos que debe tener una novela negra. Pero si puedo decir los que intentado que haya en La huella del mal. Al ser una investigación creo que debe tener secretos, giros que sorprenden al lector, culpables que lo parezcan durante un tiempo y que luego se demuestre que no lo son, aunque puedan volver a ser sospechosos más adelante. Y todo ello de una manera creíble, verosímil, con mucho ritmo, con capítulos cortos, donde la historia avance cada vez de manera más angustiosa para el lector. Pero, además de todo eso y de tener unos personajes que puedan atrapar al lector, creo que una novela, ya sea negra o de cualquier otro género, debería tener algo más, un cierto trasfondo que le sirva al lector para reflexionar.

En este caso está el tema de la prehistoria, de Atapuerca, y de si la violencia es lo que nos hace realmente humanos. O de si es la empatía.

¿Qué te inspira a la hora de escoger el tema de una novela?

En este caso fue la casualidad.

La novela se me ocurrió visitando el yacimiento de Atapuerca, un falso enterramiento neandertal que tienen en el CAREX. Mis hijos se acercaron a tocar el muñeco del enterramiento y pensé que qué ocurriría si en vez de ser una reproducción fuese un humano real, en este caso una chica, y estuviese muerta. A partir de ahí todo el resto la historia fue llegando en cascada: la trama, los personajes y también la filosofía que da un barniz a todo el relato como te he ido contando antes. Según surgía todo esto me iba entusiasmando con la idea.

Las redes sociales tan adictivas y destructivas a veces, como necesarias. ¿Cuál es tu opinión sobre el uso actual?  ¿Cuál es el uso que tú les das?

A mí las redes sociales me gustan mucho, me entretienen, y me seleccionan artículos interesantes para leer, vídeos. A la gente que las critica siempre les contesto que siguen cuentas equivocadas. Hay personas maravillosas escribiendo en redes sociales y es nuestra responsabilidad decidir a quién seguimos y a quién bloqueamos.

Sobre todo, las uso para temas profesionales y humanitarios.

¿Consideras que el  hecho de tener tanta experiencia en televisión y cine es un plus a la hora de escribir tus novelas? ¿Te imaginas lo que escribes como si se tratara de una película?

Creo que mi experiencia del mundo audiovisual me ayuda a la hora de escribir novelas. Sobre todo, a estructurarlas y a dialogarlas. Pero, evidentemente, no es lo mismo escribir un guión de cine o de televisión que una novela. En el guión de cine luego aparece un equipo que te completa tu trabajo, y en la novela estás tú solo con las páginas en blanco y cuentas con tu mente y tu imaginación. Y la de tu lector, claro. Eso es un reto.

No escribo como si se tratara de una película, sin embargo, sí que veo a mis personajes moverse en un entorno, hablar entre ellos. Eso me pasa tanto cuando escribo para televisión como cuando escribo literatura. Veo, oigo lo que piensan, y siento lo que ellos sienten. Es algo extraño de explicar, pero es como si los personajes se metiesen dentro de mi cabeza y actuasen por su cuenta, y mi papel fuese tan solo el de transcribir en el ordenador lo que estoy presenciando.

Llevar tus novelas a la televisión o al cine. ¿Qué es lo que más y lo que menos te gustaría?

Me gustaría llevar La huella del mal a serie de televisión porque creo que podría hacer un relato más amplio, no solo las 500 y pico páginas del libro, sino que podría ampliar el relato e introducir elementos que se han quedado fuera. Pero, además, tendría una parte visual potente, que la novela no puede tener, y que creo que sería muy rica para la historia. La prehistoria podría dar mucho juego.

Además de eso, añadiría alguna subtrama de personajes que en la novela tienen menos relevancia ya que seguimos siempre la investigación policial y no nos centramos en otros personajes más secundarios.

Lo único que se me ocurre que me podría no gustar de llevarla a la televisión sería el tener un presupuesto bajo… ¡y el frío que se pasa en los rodajes!

¿Qué es más satisfactorio para ti que vean lo que diriges y produces o que lean tus libros? 

Esto es un poco lo de a quién quieres más a mamá o a papá. Me produce una satisfacción muy parecida. Lo que es verdad, es que la televisión es un mundo tan amplio, las audiencias son tan grandes, que se pierde un poquito el contacto con los espectadores. Aunque ahora a través de redes sociales se puede recuperar un tanto.

Pero en la literatura sí que recibes un feedback mucho más cercano y caliente de lo que has escrito en encuentros en librerías, redes sociales, y en blogs de literatura. Eso me gusta.

Manuel Ríos San Martín, ¿Tienes alguna obra y algún escritor que sean imprescindibles?

Es muy difícil contestar esa pregunta. Puede haber miles de obras que sean imprescindibles. Miles, de verdad. Aunque habría que entretenerse en llegar un acuerdo sobre qué significa que sean imprescindibles. Pero creo que hay muchos libros que pueden hacerte reflexionar, sobrecogerte, impactarte, emocionarte, divertirte o provocarte los más variados sentimientos. Y que sería una pena que no hubiesen sido escritos. Y esa es la responsabilidad del escritor: ficcionar una idea que se te ha ocurrido porque nadie más podrá hacerlo como tú.

Para mí, tal vez serían imprescindibles libros como La fiesta del chivo, El guardián entre el centeno, Patria, El Quijote, Hamlet, El túnel de Sábato, La tregua, Corazón tan Blanco, Mortal y Rosa, La sonrisa etrusca, Karoo, Los aires difíciles, Bodas de sangre, La metamorfosis, El nombre de la Rosa, pero también Bartleby o Alfahuí. En mi adolescencia fue imprescindible Momo. Muy relacionado con esto que me preguntas está Fahrenheit 451. ¿Y por qué no novelas breves de comedia como Sin noticias de Gurb o La sombra del Águila? ¿Tokio Blues es imprescindible? ¿Antígona? ¿Wilt? ¿La guía del autoestopista galáctico? ¿El señor de los anillos? ¿El guardián invisible? Yo no soy yo, evidentemente de Torrente Ballester. La llamada de Cthulhu, si hablamos de terror, Drácula. El retrato de Dorian Grey. Podríamos estar así toda la noche.

Cada lector tendrá una larga lista que además irá variando según la edad que tenga.

¿Cuál es tu próximo proyecto?

En este momento estoy escribiendo un proyecto sobre Joaquín Sabina. Un biopic de 10 capítulos. La verdad es que el cantante ha tenido una vida muy apasionante y el proyecto es muy ambicioso. El equipo de guion, en el que participo, lo dirige Fernando León de Aranoa y están también Victoria del Vera e Ignacio del Moral.

Será ya un proyecto que verá la luz del 2020.


Manuel Ríos San Martín: Nació en Madrid, 1965. Productor Ejecutivo. Director y Guionista de series y miniseries, así como de largometrajes. Ha trabajado en tres de las grandes productoras españolas, Globomedia, BocaBoca  y DiagonalTV. Fue coordinador del libro El guion para series de televisión.  Ha escrito dos novelas: Círculos (2017) y La Huella del Mal (2019).

 

Patricia Chung

 

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