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Mario Acuña Santaniello: soy una persona prestada a la literatura

Mario Acuña Santaniello

Mario Acuña Santaniello  nació en Cumaná, 1974. Se graduó de Ciencias Gerenciales y con postgrados en Ciencia Política, Marketing y Administración de Empresas, ha dedicado buena parte de su vida profesional a la investigación de mercados y el estudio de consumidor.

Mario Acuña Santaniello siente atracción por la escritura consiguió a temprana edad en los activos círculos literarios de su ciudad natal y continuó en sus años universitarios con su obra poética y cuentística, aún inédita.

Mario Acuña Santaniello en el 2018 de la mano de Planeta Libros Venezuela publica su ópera prima El Apetito De Pulgasari de Mario Acuña Santaniello

 

¿Qué razón lo motiva a escribir?: no existe una razón única que me anime a escribir. Puedo listar una serie de elementos que me llevan a hacerlo: la primera es compartir mi visión de los fenómenos históricos y sociales.

En el caso de El apetito de Pulgasari, está la necesidad de denunciar el militarismo que penetra nuestra sociedad y que distorsiona la forma cómo vemos nuestra historia republicana.

¿Para usted “escribir “es una profesión o un hobby?: soy una persona prestada a la literatura. Mi formación académica y mi experiencia profesional se ha concentrado en el campo mercadotécnico.

¿Qué es lo más difícil de ser escritor?: tener disciplina. Soy terriblemente indisciplinado, especialmente en lo que tiene que ver con mis lecturas.

Otro aspecto importante es que, en mi caso, escribir no es un proceso que resulte liberador, como manifiestan muchos autores. Por el contrario, hacerlo puede ser doloroso.

 ¿Qué le hizo saber que se dedicaría a ser escritor?: no puedo decir que soy escritor, pero si debo mencionar algún elemento que me ha llevado a publicar a esta obra, traería la deuda que tengo con las personas que han creído en lo que escribo y que me han animado a hacerlo.

 ¿Tiene alguna rutina para sentarse a escribir?: soy terriblemente indisciplinado. Escribo en furiosas rachas, me acompaña música instrumental, me cambio de sitio, veo el teléfono.

Para culminar la novela, me encerré en una casa en Ensenada Honda: escribía, bajaba al mar, veía el golfo, subía, me serví un trago, escribía, volvía a bajar…

 ¿Tiene alguna musa de inspiración?: los fenómenos históricos y los procesos sociales son la chispa que más me incendia.

¿Qué está escribiendo?: tengo mucho tiempo sin escribir para mí mismo.

¿Qué libro le hubiese gustado escribir?: me hubiese encantado escribir libros con un gran contenido de humor o ingenio como El terrorista, La aventura del tocador de señoras o La vida exagerada de Martín Romaña.

¿Existe el temor frente a la hoja en blanco?: como carezco de disciplina, normalmente enfrento la hoja en blanco con una idea que ya no puedo cargar encima.

¿Cuál género no se ha atrevido a escribir?: siempre he querido escribir humor.

¿Cuál es el libro más preciado de su biblioteca?: la conjura de los necios de John Kennedy Toole, por mucho.

¿Cómo es su biblioteca, tiene un lugar especial, un sistema para ordenarlos, cuántos tiene?: tengo un concepto algo caótico de las bibliotecas. Los libros deben andar por toda la casa: en las mesas y estantes, en el carro, debajo del sofá. Yo tengo libros regados por todos lados y eso me ha causado muchos problemas.

Tengo la suerte de poder dedicar un cuarto a mis libros, aunque me cueste mucho encontrarlos cuando los busco.

Recuerda con cuál libro se inició en la lectura: sí, claramente. Con El principito en un vuelo a México, en 1979.

Un libro para iniciarse en la lectura: El principito funcionó conmigo, aunque recomendaría literatura escrita concretamente para niños. Una opción muy buena son los relatos cortos porque las historias atrapan sin complicar tanto al lector con los conflictos internos de los personajes. Muchos cuentos de Asimov serían ideales para quien se inicia a la lectura de forma un poco tardía.

Un libro para soñar: toda la ficción es un sueño, incluso buena parte de la no ficción lo es, como nos enseña Bart Ehrman en sus estudios sobre los evangelios.

Aunque suene raro, Quincas Borba es uno de los libros que más me ha hecho soñar.

Un libro para no leer: el mejor libro para no leer es, sin duda alguna, La inteligencia militar. No obstante, es de obligatoria lectura la cita de Augusto José Ramón Pinochet recogida en ese libro.

Un libro para leer en el baño: cualquier libro que tenga secciones cortas. Yo leí buena parte de los aforismos de Nietzsche en el baño.

Libro de papel o electrónico: los libros electrónicos son una excelente opción cuando se lee en otro idioma debido a la conveniencia de tener diccionarios incorporados, los cuales traen la definición con una brevísima interrupción de la lectura.

La literatura en castellano la leo en papel siempre que puedo, aunque por disponibilidad muchos de últimos libros los he tenido que buscar en digital. Desde La fugitiva, todo Sergio Ramírez lo he tenido que leer en pantalla

¿Consejos para un principiante en la escritura?: tener disciplina y valor. O terminarán publicando tarde, como yo.

¿Cómo se conecta con el lector?: el conocimiento del consumidor ha sido mi profesión durante años. Soy obsesivo revisando qué está de moda y cuáles son las tendencias.

Reviso publicaciones y críticas. Entre las cuales incluyo a QuéLeer, que siempre me mantiene informado de las buenas cosas que me he perdido en Venezuela en los últimos meses.

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