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Miguel Mendoza Luna: creernos perfectos, es peligroso

Miguel Mendoza Luna

El más reciente trabajo del escritor colombiano es una antología de cuentos llamada La Muerte de Edgar Allan Poe, que reúne 9 historias muy originales que combinan elementos de misterio, terror, maldad y sorpresa en donde aparecen nombres de grandes escritores y sus personajes.

En entrevista a Qué Leer, Mendoza Luna  habló sobre cómo la paternidad  hizo que se dedicara a la  literatura juvenil. Actualmente combina su labor docente con escritos sobre la importancia de las mujeres en el arte.

Reseña El asesinato de Edgar Allan Poe

¿Qué género prefieres al escribir?

No me gusta mantenerme en el canon del género, en el efecto clásico; me interesa más ir a las fronteras, probar giros, cruces de estilos, de tonos. Mezclar ritmos diferentes, poner a prueba los modelos tradicionales del cuento para experimentar con situaciones o personajes en contextos amenazantes, fronterizos.

¿Cuáles son las claves de una buena literatura negra?

Creo que lo mejor para literatura negra, ya sea en su faceta criminal o siniestra, es ahondar ya no en la figura del monstruo/criminal como resultado de algo, sino como un tejido que se conecta con todas las esferas sociales. A Jack el destripador, el asesino  victoriano de prostitutas, por ejemplo, siempre le hemos visto como un ser anómalo que actuó motivado por una necesidad perversa íntima; y claro, esto hace parte de la ecuación, pero también su forma de pensar (que conocemos por sus cartas), su forma de matar, son una horrible expresión de muchas ideas de su tiempo frente a las mujeres. Entonces, en nuestro tiempo seguimos viendo lo criminal en muchos relatos como un juego de detección, o historias que se centran aún en la virtud del detective, algunas incluso han puesto como centro al villano, y todo eso está bien y hace parte del entramado narrativo; pero son pocas las historias que te revelan un tejido social, una teleraña de los poderes que se ponen en marcha para aplastar a los individuos. La buena literatura negra te revela eso: las conexiones ocultas del poder, los entramados de la corrupción. Es un tipo de relato “conspiranóico”, por llamarlo de alguna forma, pero que la apuesta a reconocer que no existe un crimen que no involucre estratos de poder que en la realidad ni siquiera sospechamos que conducen nuestras vidas.

Eres especialista en narrativas policiacas sobre asesinos seriales. Quiero tu opinión sobre la maldad del ser humano como inspiración.

La maldad humana es un tema esencial para mirar nuestra compleja especie, tal vez la única que mata sin motivo y por placer. Abordarlo desde la literatura, no solo desde la psicología, implica mirar a los abismos oscuros del ser humano, precisamente para no caer en su mayor trampa: la alienación de la bondad, creernos perfectos y bondadosos, libres de oscuridad, es muy peligroso. La forma extrema de la maldad, sumada a sus expresiones de violencia perversa, consiste en la incapacidad para ver nuestra propia sombra. Aquel que llega a este punto, ni siquiera necesitará justificación ni motivo alguno para destruir a otro; sentirá que es lo correcto o que sus acciones son las únicas que tienen sentido.

Si dejamos de escribir sobre la maldad será igual de peligroso que aquel alienado en su supuesta bondad que sonríe frente al espejo convencido de ser el mejor ser humano del universo. Escribimos sobre el mal porque hace parte de nosotros, y lo interesante como especie autoconsciente es qué decisión vamos a tomar. El mal no tiene nada que ver con el instinto, es una condición humana muy particular, relacionada con la obsesión por nuestra propia existencia y con la búsqueda de placer a toda costa.

Cuéntanos qué cursos dictas en la Universidad Javeriana de Bogotá.

En la Javeriana actualmente enseñó cursos relacionados con escritura creativa; ya no habló de asesinos en serie, preferí alejarme del tema. Sin embargo, en algunas clases recaigo y veo necesario que los estudiantes reconozcan que los rasgos que definen a un asesino en serie están muy presentes en diversas esferas de la vida contemporánea y de la cultura actual. Narcisismo, vanidad extrema, cosificación, sexualización, etc., definen a los psicópatas pero también, lamentablemente, a nuestro tiempo.  Creo que los jóvenes pueden descifrar esos comportamientos mucho mejor que los adultos, son mucho más empáticos y siento que quieren cambiar el mundo y rechazar y extirpar el odio, el gran mal de nuestro tiempo.

¿Por qué decidiste escribir cuentos para niños?  La Princesa Lobo y la pintora, Vladimir el niño vampiro y Los pequeños Jekyll y Hyde son ejemplos de tus  libros para los más pequeños.

Cuando nació mi hija y luego empezó a caminar y a explorar el mundo, se acercó a mi biblioteca, y entonces oculté mis libros relacionados con crimen.  Como todo padre quería una burbuja para ella, donde el mundo es maravilloso. No sé si es lo correcto, pero quería eso para ella. Entonces, decidí que sería genial que ella pudiera leer desde ya un libro mío. Así me arriesgué con relatos infantiles, con el propósito de que para cada época de su vida mi hija pueda leer un libro dedicado a ella. Algún día la burbuja se romperá, lo sé; pero estoy seguro, viendo el espíritu de época que se hasta gestado en los jóvenes, que mi hija será más fuerte que yo y leerá mis viejos libros de crimen y tendrá mejores respuestas para complejidad de la vida.

¿De qué trata tu libro Los Diarios secretos de las chicas (in)completas?

Sobre Los diarios secretos de las chicas (in)completas (por cierto, insistí en el paréntesis porque de eso se trata la vida, de lo que está pero no está, de lo que podría quitarse pero puede ser la clave de todo, de lo que a veces ignoramos y es lo más importante, lo que damos por sentado y es lo que podría salvarnos), es una novela sobre una chica que por un cáncer se le ha amputado una pierna. Meses después asiste a una terapeuta y allí descubre un diario al que le escribe y con el cual va establecer una relación profunda. Además de una inspiración  de una estudiante de mis clases de escritura que pasó por ese proceso médico, al ver las redes sociales sentí profunda melancolía al reconocer que aunque todos estábamos en apariencia conectados, en realidad todo se trataba de monólogos, de relatos muy valiosos pero que nadie escuchaba en realidad.  Entonces pensé en el ejercicio de soledad de escribir diarios donde entablas un dialogo contigo mismo como si alguien más te respondiera. A mí me salvó de la depresión en la adolescencia poner palabras en un diario; cuando las releía sentía que no estaba solo. Este libro se acerca también al tema del suicidio, al de la depresión, a todos los desafíos que enfrentan los adolescentes cuya intensidad al vivir los hace maravillosos pero también los expone al sufrimiento. En el fondo, creo que con este libro quería decir que siempre llega un día mejor, que aunque todo parezca terrible vale la pena persistir y el dolor, tarde o temprano, se marchará. Algunos chicos que ya lo han leído se han conectado con los personajes y les ha permitido descifrar algunos conflictos de sus vidas, y eso es la mejor recompensa para un escritor.

¿Sobre cuál suceso real te gustaría escribir un libro?

Me gustaría seguir la línea de historias relacionadas con la vida de las mujeres en el arte a lo largo de la historia. En este momento en que los hombres empezamos a revisar nuestros machismos culturales y queremos reinventarnos para dejar atrás nuestros prejuicios y nuestras absurdas creencias de superioridad,  debemos empezar por reconocer aquellos escenarios en los que hemos excluido a la mujer. Y en el arte sí que tenemos casos de silenciamiento de las mujeres, incluso de robos de sus obras por parte de los hombres. Ya empecé con una historia inspirada en Lavinia Fontana, una gran pintora barroca del siglo XVI, quien fue la única capaz de retratar a Antonieta Gonzáles, una joven que sufría de hipertricosis y que los supuestos grandes maestros del arte temieron pintar. La empatía de Lavinia Fontana superó los tontos prejuicios y las supersticiones que derivaban del aspecto de la chica; su pincel y su sensible mirada, capaz de reconocer la belleza de su modelo, crearon el que para mí es el retrato más bello que existe. (El libro se tituló La princesa lobo y la pintora).

Escritores a los que admiras

Admiro a Truman Capote, quien pudo mirar a un villano de la realidad para transformarlo en un personaje literario frente al cual el lector puede encontrar algunas claves de la maldad humana. También siento total devoción por Joyce Carol Oates, Carson McCullers y Flannery O´connor; la intensidad de sus escrituras logra conmoverte hasta lo más hondo del alma. Ellas tres, en sus relatos, llevan el lenguaje a niveles insospechados, a verdaderas encrucijadas donde pareciera revelarse, aclararse, el misterio del sinsentido de la vida.

Sherlock Holmes  es quien te motivó a escribir ¿Por qué?

Para mí todo empezó con Sherlock Holmes. Las historias de aventuras que leí muy joven estaban plagadas de héroes cuya fortaleza radicaba en su poder físico, y eso creo que no me interesaba; entonces apareció frente a mí un tipo, el más inteligente que ha existido, capaz de vencer la maldad y la villanía con tan solo su cerebro, con el poder de su lógica, de su prodigioso raciocinio y deducción. Y claro, quería ser detective, y pues como ves no pude cumplir ese sueño, no resulté ni de cerca tan inteligente como Sherlock; así que aquí me tienes inventando mundos ilusorios donde puedo simular que resuelvo algunos misterios. Sí, al final del día, escribir ficción parece ser una suerte de consuelo, de revancha, de recuperación de todo aquello que soñaste alguna vez cuando chico y que pareciera haberse perdido para siempre.

Patricia Chung

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