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Pedro Enrique Rodríguez: toda ficción es biográfica

Pedro Enrique Rodríguez

Pedro Enrique Rodríguez nació en Maracay, Venezuela. El primero de noviembre de 1974, es psicólogo clínico, egresado de la Universidad Católica Andrés Bello y  Doctor en psicología de la Universidad Central de Venezuela.

Pedro Enrique Rodríguez es autor de: Oficio de lectores: Textos de detectivismo literario y especulaciones narrativas (2008) con el cual Ganó el Premio Transgenérico de la Fundación para la Cultura Urbana en ese año. Junto a la Editorial Equinoccio publica El silencioso vuelo de los peces (2009). En 2012 ganó el Concurso de Poesía José Barroeta de la IX Bienal de Literatura Mariano Picón-Salas con La fugaz caligrafía del resplandor y en 2015, se publicó su libro Antiguas postales del fin del mundo ganador del II Premio Equinoccio de Poesía Eugenio Montejo  2013.

Antiguas Postales del Fin del Mundo de Pedro Enrique Rodríguez

¿Qué razón lo motiva a escribir?: es muy difícil responder a esa pregunta. Puedo decir por qué no escribo, pero es más complicado explicar por qué lo hago. No escribo porque me atormente algún fantasma. No escribo porque sea popular, o incluso respetable. No lo hago, estrictamente, por dinero. Tampoco lo hago porque no pueda hacer otra cosa. Al final, a veces me consuelo con la explicación que da Wisława Szymborska sobre lo ridículo que es escribir poesía: escribir poemas es ridículo. No hacerlo lo es más.

¿Para usted “escribir “es una profesión o un hobby?: es una actividad que, por alguna razón, siento un profundo interés de hacer. Es más importante y libre que una profesión y mucho menos amable que un hobby.

 ¿Qué es lo más difícil de ser escritor?: el lenguaje. Lo más difícil, lo más complicado, es el lenguaje.

 ¿Qué le hizo saber que se dedicaría a ser escritor?: el hacerlo a diario, durante muchos años.

 ¿Tiene alguna rutina para sentarse a escribir?: varias rutinas. O varias formas de aproximación. Tomo apuntes, planifico o me robo horas solitarias frente a la máquina, reviso textos, pienso en lo que estoy escribiendo mientras camino, o manejo, o duermo. Todas esas cosas juntas hacen mi rutina personal.

 ¿Tiene alguna musa de inspiración?: a veces (no ocurre siempre) experimento una fascinante sensación física y perceptiva ante cosas que pienso, o cosas que estoy escribiendo o leyendo. Eso es lo más cerca que he estado de la inspiración.

¿Cuáles autores lo inspiraron para escribir?: admiro a muchos autores. Nabokov, Coetzee, Noteboom, Ondaatje, Montejo, Horacio, Alice Munro, Tony Morrison, César Vallejo, Borges, Cabrera Infante, Cortázar, Homero, Flaubert. También tengo, en un recuerdo muy remoto del pasado, la voz de mi madre contándome historias sencillas y hermosas a la hora del almuerzo. Allí, creo, comenzó mi amor por la literatura.

¿Qué libro le hubiese gustado escribir?: Pálido Fuego, de Vladimir Nabokov.

¿Existe el temor frente a la hoja en blanco?: existe, desde luego. Igual que existe el temor a los fantasmas.

¿De no ser escritor qué le hubiese gustado ser?: soy otras cosas además de escritor. Son cosas que me gustan tanto o más que escribir: soy psicólogo clínico, investigador, padre, lector.

¿Cuál género no se ha atrevido a escribir?: me costó mucho volver a escribir poesía. Me había jurado no volver a hacerlo, pues me sentía avergonzado de mis poemas de la adolescencia. De hecho, tuve que hacer todo un compromiso privado para lograrlo. Si pude volver a escribir poesía, creo que (para bien o para mal) podría escribir cualquier cosa.

 ¿Cuál autor venezolano recomienda leer?: Venezuela, que es un país lleno de injusticias, tiene una deuda con un autor casi desconocido y brillante: Aly Pérez.

¿Cuál es el libro más preciado de su biblioteca?: sentimentalmente podría ser una versión anotada del Lolita de Nabokov. Objetivamente, una edición del Ulysses de Joyce publicada por Vintage Books en 1961 que incluye el levantamiento de la prohibición contra la obra.

¿Cómo es su biblioteca, tiene un lugar especial, un sistema para ordenarlos, cuántos tiene?: a medida que ha crecido ha tenido que diversificarse. Una parte está en la sala de mi casa. Otra, en mi habitación, una tercera en mi consultorio y una cuarta archivada en cajas y maletas. Está dividida por géneros: novela, cuento, poesía, ensayo. Dentro de ella, está ordenada (más o menos) por orden alfabético.

Recuerda con cuál libro se inició en la lectura: con los espantosos libros que proveía el colegio. Luego, durante una convalecencia, leí El triángulo de las Bermudas de Charles Berlitz.

¿Cuál fue el libro qué dejó una huella en ud?: Ficciones, de Borges. Lolita de Nabokov.

Un libro para iniciarse en la lectura: cualquiera que pueda despertar el interés del lector.

Un libro para soñar: El Codex Seraphianus, de Luigi Serafini. Para despertar de una pesadilla: The Arrival, de Shaun Tan.

Un libro para no leer: las obras completas de Paulo Cohelo. Junto a toda la literatura de autoayuda.

Un libro para leer en el baño: el diccionario.

Libro de papel o electrónico: libro. A secas.

Pedro Enrique Rodríguez, un consejo para un principiante en la escritura: la frase de Monterroso: “Cree en ti, pero no tanto; duda de ti, pero no tanto. Cuando sientas duda, cree; cuando creas, duda”.

¿Qué tan biográfica termina siendo su obra?: toda ficción es biográfica. Toda mentira es biográfica. La propia voz narrativa es ya biografía.

¿Cómo se conecta con el lector?: por la emoción. La única verdadera conexión está basada en la emoción. Lo difícil es lograrla, claro.

Crédito de la imagen: Fundación para la Cultura Urbana

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