Raquel Rivas: escribo porque me gusta ver impresas palabras

Raquel Rivas

Raquel Rivas nació en Guanare el 12 de enero de 1962.  Es Licenciada en Comunicación Social por la Universidad Central de Venezuela.  Magíster en Literatura Latinoamericana (USB, 1992), PhD en Estudios Culturales Latinoamericanos (King´s College London, 2001). Raque mantiene dos blogs: Notas para Eliza y Cuentos de la Caldera Este. Ha publicado los ensayo: Sujetos, actos y textos de una identidad, Bulla y buchiplumeo y Narrar en dictadura. También ha publicado un volumen de cuentos El patio del vecino (Equinoccio, 2013) y en 2016 de la mano de Ediciones B  publica Muerte en el guaire.

Libros de Raquel Rivas

¿Qué razón la motiva a escribir?: escribo porque estoy lejos, porque la memoria me obliga, porque le debo a los demás las historias que se me ocurren mientras miro el mundo pasar. Escribo porque me gusta ver impresas palabras que nos caracterizan como venezolanos: grama, carro, chancleta…

¿Para usted “escribir “es una profesión o un hobby?: en este momento escribir para mí es un oficio vital. No vivo de escribir, pero esa es la aspiración final de todo el que escribe: no hacer nada más!

 ¿Qué es lo más difícil de ser escritor?: la soledad.

 ¿Qué le hizo saber que se dedicaría a ser escritor?: la vida, que me expulsó lejos de todo lo que me hacía sentir en casa.

 ¿Tiene alguna rutina para sentarse a escribir?: ninguna: Abro el computador y escribo. Casi siempre con un te con leche al lado.

 ¿Tiene alguna musa de inspiración?: la escritura de los otros. Leer mucho y todo el tiempo hace que me den ganas de sumar mis historias a las de los demás.

¿Qué libro le hubiese gustado escribir?: Elena sabe, pero Claudia Piñeiro lo escribió primero. También me hubiera gustado escribir cualquiera de los libros de Ricardo Silva Romero, especialmente las dos partes de Érase una vez en Colombia. Sigo pensando que algún día voy a escribir una versión contemporánea de Zárate, de Eduardo Blanco.

¿Existe el temor frente a la hoja en blanco?: no. No es la hoja en blanco lo que intimida: es la hoja llena de palabras que no siempre suenan como uno quiere.

¿Cuál género no se ha atrevido a escribir?: me gustaría atreverme a escribir una novela rosa. Debe ser tan difícil como escribir la letra de un buen bolero.

¿Cuál es el libro más preciado de su biblioteca?: es difícil elegir uno solo. Si me obligan, podría decir que en este momento hay dos libros que preferiría no perder. Uno que cuenta la historia del mundo en cien objetos: A History of the World in 100 Objects, de Neil MacGregor; y uno que me acabo de traer de Caracas, Expedientes. Fragmentos de un país, con fotografías de Juan Toro Diez. Un libro hermoso de Ediciones B.

¿Cuál fue el libro qué dejó una huella en ud?: no hay uno. Son tantos. Podría comenzar por los libros de Juan Carlos Onetti. Pero sería un comienzo falso. Porque también están todos los demás. Creo que crecí leyendo los libros del llamado boom y después, como todos, dejé de leerlos. He vuelto a los cuentos de Cortázar y a los reportajes periodísticos de García Márquez y todavía los siento muy cercanos. Pero ahora leo mucho en inglés. Un libro que me impresionó mucho recientemente fue The Blind Assassin, de Margaret Atwood, una escritora que me encanta. Y How to be both, de Ali Smith, que me encantaría traducir al español.

Un libro para iniciarse en la lectura: hay que leer de todo desde muy temprano. Y no sólo libros. La lectura es un hábito que hay que alimentar siempre. Si tuviera que recomendarle a un niño que leyera un libro hoy le diría que se leyera los tres tomos de La Saga de los Confines de Liliana Bodoc. Son espectaculares.

Un libro para soñar: La vida de Pi, de Yann Martel; American Gods, de Neil Gaiman; The Handmaid’s Tale, de Margaret Atwood.

Un libro para no leer: tal vez será mejor recomendar un libro para ver (que no para leer): The Arrival el hermosísimo texto ilustrado de Shaun Tan. O cualquiera de sus otros libros.

Un libro para leer en el baño: (espero que no se considere para nada peyorativo, porque me encanta leer en el baño) Delante de un prado una vaca, de Fabio Morábito.

Libro de papel o electrónico: electrónico cuando viajo y antes de dormir. Pesa menos y se pueden cargar cientos! No tengo ningún fetichismo con los libros impresos.

¿Consejos para un principiante en la escritura?: leer, leer, leer. No se puede escribir sin haber sido antes ser un lector ávido, curioso, omnívoro.

 

 

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