Reseña de Ciudad Polvo, de Karina Batres

Karina Batres nos transporta a un futuro cercano y desolador en Ciudad Polvo, su cuarta novela publicada. En este libro, la autora mexicana explora los límites de la humanidad en un mundo donde la tecnología ha tomado el control. Además, nos hace profundizar en la resiliencia humana y la lucha por encontrar sentido en un entorno dominado por la tecnología.
—Una ciudad que no duerme, pero sus habitantes siguen dormidos —agregó la encargada, mirando hacia la avenida. (pág. 22)
Mona, la protagonista, es una mujer de 40 años, divorciada y con un hijo, que lucha por encontrar su lugar en una ciudad cubierta de polvo, un símbolo omnipresente de lo que queda cuando los sentimientos y las conexiones humanas son barridos por la automatización y el dominio de la inteligencia artificial.
La depresión era un auto polvoso con intención de sobrepasarla. Se mantenía en el punto ciego, asediando con la posibilidad de rebasarla en cualquier momento. Ya estaba acostumbrada. (pág. 98)
Mona vive atrapada entre la rutina y el control sofocante de una ciudad automatizada. En este entorno, las decisiones humanas se han reducido al mínimo, mientras la IA decide desde los trabajos hasta los aspectos más pequeños de la vida diaria.
Existían intenciones externas a ella, iban más allá de un mero juego de luces, de los rostros sonrientes que anunciaban productos. Pululaban en el aire mismo, eran invisibles, una invasión. La agenda consumista deseaba convertirla en autómata, en una sombra de sí misma, una adepta sin personalidad. (pág. 41)
El avance tecnológico, lejos de liberar, ha adormecido las pasiones y sueños de la gente, transformando la vida en una rutina deshumanizada, donde la conexión y la emoción son solo recuerdos difusos de un tiempo ya perdido. Mona es una de las pocas personas que aún guarda una chispa de esperanza.
Los ciudadanos promedio se gastaban la paga quincenal en una tarde de diversión, sin demasiados remordimientos. Tenían todo en un solo sitio, para aliviar el estrés de la supervivencia en la metrópoli sedienta. Además, podían pasarla bien toda la noche, gracias a los trabajadores virtuales y a los androides. Ellos no necesitaban dormir. (pág. 42)
En este contexto, los inmigrantes se convierten en seres invisibles para el resto de la sociedad, marginados y prácticamente ignorados. A pesar de ser parte fundamental del tejido urbano, su presencia es opacada por el sistema, como si no existieran realmente. Esta invisibilidad refleja la desconexión social y la indiferencia que impera en una ciudad regida por la inteligencia artificial.
Su alma no se acomodó a las relaciones tecno urbanas, no podía olvidarse de la realidad como hacían los demás a su alrededor. La miseria seguía mirándola en los ojos de los inmigrantes olvidados. Todos los días, en las calles, detrás de la nata de polvo, en el aire saturado de ondas electromagnéticas, respiraba hasta toser con la desfortuna ajena. (pág. 57)
La sequía que asola la región no solo transforma el entorno físico, sino que también funciona como una metáfora poderosa de la desolación emocional y social que domina a la ciudad y sus habitantes.
La sequía era una condición declarada oficial, sin fecha de terminación precisa, desde hacía ya ocho años. Tiempo antes, el gobierno jugueteó con la idea. Suavizaba las advertencias a sus ciudadanos con jingles, cápsulas publicitarias con rimas pegajosas, hasta que la gente se acostumbró a la idea de vivir con poca agua. (pág. 32)
Pero todo cambia cuando conoce a Janela, una figura que irrumpe en su vida como un viento fresco y que la llevará a cuestionar todo: ¿realmente es este el futuro que desea para sí misma y para su hijo? A través de esta relación inesperada, Mona inicia un viaje que no solo desafía la frialdad del sistema, sino también su propia percepción del amor, la libertad y la esperanza.
La sensación de conocerla, de que siempre estuvo ahí, mirando los años pasar sobre ellos. (pág. 89)
La narrativa de Batres combina un escenario opresivo con momentos de intimidad y calidez. La autora plantea una pregunta inquietante: ¿Qué significa ser humano en un mundo donde los sentimientos parecen haber sido relegados a un segundo plano?
Más aún, ¿qué precio pagamos por el progreso cuando lo apostamos todo al control y la eficiencia, dejando de lado lo impredecible y lo imperfecto que nos hace humanos?
Ciudad Polvo no es solo una advertencia sobre los peligros del avance tecnológico sin límites, sino también una celebración de lo humano, de aquello que las máquinas no pueden replicar: la capacidad de sentir, de soñar y de buscar sentido en el caos.
La historia de Mona y Jelena nos invita a reflexionar sobre cómo sería vivir en un mundo dominado por la IA, y si aún habría espacio para el amor, la amistad y la revolución personal.
Si te gustan las novelas que combinan ciencia ficción con una profunda reflexión social, Ciudad Polvo es una lectura obligada.
¿Te atreves a conocer este mundo donde la tecnología lo controla todo, pero el espíritu humano aún busca abrirse camino?

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Sobre la autora del libro
Karina Batres
Nació en Nuevo León México, escribe en español e inglés. De profesión educadora, la lectura y la escritura siempre han sido parte de su vida. Creció en un hogar multicultural, de encuentro fronterizo entre dos países, en el que sus padres fueron ávidos lectores. Desde niña prefirió sumergirse en el universo de un libro de su interés antes que salir de fiesta. En casa siempre tuvo un tutti-frutti de lecturas a su alcance, una variedad de temas en ambos idiomas, de donde seleccionaba el siguiente por intuición: Budismo Zen, Drácula, Cumbres Borrascosas, Horacio Quiroga, el título que apelara al feeling. Tiene tres novelas publicadas y se encuentra trabajando en una novela larga en inglés, que mezcla SciFi y fantasía.






