Reseña de “Renacer en mi identidad”, de Johana De Aguilar

Reseña de “Renacer en mi identidad”, de Johana De Aguilar

La autora de Renacer en mi identidad (Editorial Pan House, 2023), Johana de Aguilar (Caracas, 1982) realiza una profunda reflexión de fe y nos deja un valioso testimonio de cómo lo que le ocurrió en su vida personal, le permitió acercarse más a Dios para poder encontrar su propia identidad a pesar de las difíciles circunstancias que experimentó.

El libro es una guía que surge en un momento en el que se han venido perdiendo los valores fundamentales de la sociedad. Es un llamado sincero y directo a los cristianos y en general al pueblo de Dios para que cambien su conducta y definan su identidad a través de la restauración. 

Renacer en mi identidad invita a abrazar la autenticidad, predicar un Dios de amor que siempre está presente, listo para escucharnos, apoyarnos y consolarnos.

Johana nos deja una serie de enseñanzas e ideas de crecimiento personal para profesar la religión cristiana de forma correcta y tener fe en un Dios, que no castiga, ni es implacable, que más bien es benevolente y piadoso con sus hijos.

El abordaje del libro es muy actual porque, entre otros temas, aborda críticamente las redes sociales por falsas creencias expuestas que desvirtúan las enseñanzas de la fe.

La autora resalta la importancia de vivir la vida de acuerdo a los preceptos de Dios. Es necesario hacer el bien, el sacrificio, tener esperanza, alejarse de la tentación, de la envidia, de la maldad, de los pecados que nos apartan de nuestra propia identidad.

El libro está dividido en seis capítulos, cada uno de estos contiene varios subtemas en los que hábilmente se va desglosando el tema de la identidad, describiendo todas las aristas del problema. El prólogo está escrito por la periodista Endrina Yépez.

Desde que el ser humano nace, tiene una identidad y una misión en la vida según el diseño de Dios. Aunque los humanos se desvíen y pierdan su identidad influenciados por la falsedad de las redes sociales y las opiniones destructivas, un Padre bondadoso marca el camino, sin importar cuántas veces nos hayamos desviado y perdido nuestra identidad.

La buena noticia es que nada de lo que hayamos vivido nos puede quitar nuestra verdadera identidad, porque hay un Dios grande, que es nuestro Padre, a favor de nosotros y nos sana, nos restaura y perdona nuestros pecados. lo necesitamos, estará para nosotros con el fin de levantarnos con bandera de victoria”. (pág.13).

La autora escribe su propio testimonio, reconoce que varias veces se desvió de su identidad, sin embargo, comprendió que el camino siempre seguirá siendo Dios, porque es un Padre bueno y generoso que siempre está allí para recibirnos con los brazos abiertos.

Pero Dios se acercó a mí, me sacó del pozo cenagoso, me sacó de donde me humillaban por mi pasado y aunque el diablo quiera traerlo a memoria eso no me afecta en nada”. (pág.15).

En el texto se destaca la importancia de la autovaloración, de no sentirte afectado por lo que otros piensen de ti. 

Déjame decirte algo: lo que dicen las personas de ti dice más de ellos que de ti, porque ven a los demás conforme con lo que tienen en su corazón”. (pág.17).

El libro aborda una importante perspectiva de la mujer en la familia.  La mujer no es esclava del hombre. La familia es importante dentro del plan divino.

Cuando compartimos un yugo desigual no se cumple el propósito de Dios con la familia, porque el ambiente va a estar impregnado de elementos que nos alejan de ese fin originario: peleas, discusiones, victimismo y cosas que nos separan de nuestra verdadera identidad”. (pág.24).

No se puede actuar sin consecuencias. El perdón de Dios no es infinito.

Si nos sugieren que nos casemos con alguien del mismo sexo, porque resulta mejor, o que robemos, porque no tenemos qué darle de comer a nuestros hijos y que Él nos va a perdonar, porque se trata de una causa «justa», estamos escuchando las voces equivocadas”. (pág.25)”

La autora afirma que, aunque “todos somos criaturas de Dios, no todos somos hijos de Dios”.

Todos debemos estar enfocados, confrontar el pecado y evadirlo. Todos podemos caer, pero también podemos levantarnos y ser guía para otras personas.

Si te sientes caído restaura tu altar de oración, enciende de nuevo el fuego de la adoración. Ahí están todas las respuestas y toda la guía que necesitas”. (pág.28).

En el libro subyace una crítica a la Iglesia cuando ejerce un rol de juez implacable. No debe condenar, ni juzgar.

¿Y qué es una iglesia sana y con verdadera identidad? Es aquella que está dispuesta a confrontar, mas no a entregar; a amar, mas no a destruir en nombre de la santidad de Dios”. (pág.40).

Johana discrepa, de una canción muy popular que dice: las mujeres ya no lloran, las mujeres facturan. Ella afirma que las mujeres sí lloran y deben expresar su vulnerabilidad para sanar sus heridas.

Una mujer empoderada es aquella que sabe quién es, conoce sus debilidades y sus virtudes y las trabaja día a día, es decir, tiene identidad”. (pág.56).

El hombre debe aprender a tratar a la mujer sin ejercer control sobre ella para humillarla, maltratarla física, verbal y sexualmente, o serle infiel. 

Dios ha permitido que yo pase por situaciones de rechazo por la forma en que me maquillo y me visto, y he sido herida simplemente por ser una mujer voluptuosa”. (pág.66).

Una mujer empoderada no debe usar sus redes sociales para vender una vida inexistente, sino para predicar a Cristo, e inspirar a otras mujeres. 

Hoy la sociedad está llena de influencers en las redes sociales, líderes de pantalla, pero la vida real, la cotidiana, necesita héroes y heroínas de carne y hueso, seres genuinos que lleven el verdadero sentido de la vida cristiana a todo aquel que lo necesite”. (pág.87).

Las historias de las personas son distintas. No debemos compararnos con otros, ni envidiar la riqueza ajena. Es importante ser auténtico. 

La Identidad restaurada y la libertad se logran al caminar con Cristo. Son muchas las personas que caminan por las calles sin saber cómo vivir. Están presos espiritualmente a pesar de estar libres, esto es una lamentable condición.

Lo que el mundo llama personas tóxicas, no son más que personas heridas, que deben encontrar el camino de su libertad mediante la fe.

Cuando Johana logró su identidad restaurada, comenzó a gozar de la verdadera libertad, ella “no quería regresar atrás donde lastimaba, donde dolía”.

La ambición del dinero no da la libertad, muchas veces estas personas con todos los recursos, se encuentran en cautiverio.

Lo que nos da auténtica libertad no es el dinero, es la gracia de Dios”. (pág.107).

El perdón es un paso hacia la recuperación de la identidad.

Tenemos tanto que perdonar como ser perdonados. Cristo Jesús, siendo perfecto, perdonó nuestras faltas. Entonces, ¿por qué seguimos cargando con ese tormento dentro de nuestro corazón cansado ya con tanta carga pesada? Perdonemos. (pág.109)

Debemos establecer las diferencias entre libertad, libertinaje e identidad.

El libertinaje forma parte de este mundo, del lado diabólico que siempre nos lleva a pecar, y no tiene nada que ver con Dios”. (pág.111).

Se debe caminar en Cristo en la dirección correcta con la guía del Espíritu Santo. Hay que aprender a guardar nuestro corazón a tiempo antes de que un pensamiento insano haga nido.

En la unidad somos más fuertes y llegamos más rápido a nuestro destino. Nadie que esté solo prospera. Cuando somos verdaderamente libres y tenemos una clara identidad comenzamos a ver a todos los que están a nuestro alrededor no con los ojos de la rabia, de la desconfianza, del fastidio o del dolor, sino como los ve Cristo”. (pág.121).

Al lograr la identidad restaurada, hay que persistir y crecer. 

Dios es el alfarero, nosotros el barro somos. Pongamos en sus delicadas manos nuestra vida para que la moldee a su imagen y semejanza. Estoy segura de que de allí van a salir solo personas maravillosas, firmes, fuertes en la fe, solidarias con el prójimo; personas que lo han entendido todo”. (pág.124).

Al finalizar, Johana de Aguilar lanza un Reto al lector que consiste en escribir qué acciones diarias realizará para restaurar su interior y pueda brillar en el exterior. 

Este es un libro espiritual de gran ayuda para todos aquellos que hayan errado su camino y estén perdidos priorizando lo que los aleja de Dios. Johana de Aguilar es una mensajera que, con humildad, ha aprendido la lección, ha renacido en su identidad para ser mejor esposa, madre y cristiana.

Querido lector, la verdad te hará libre y la verdad es Cristo. Lo único que tienes que hacer es proponerte conocerlo a Él. Estamos en un mundo revuelto, pero, aun así, si le creemos a Dios y vemos lo que ha hecho para cada uno de nosotros, y si creemos lo que ha dicho en su Palabra, nuestra fe estará a la altura de los retos que se presenten en la sociedad”. (pág.105).

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Renacer en mi identidad

Editorial: PanHouse

Número de páginas: 160

Fecha de publicación: 2023


Sobre la autora del libro
Johana Carolina Viana Refojo

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