Reseña “La Bestia” de Carmen Mola

Reseña “La Bestia” de Carmen Mola

“La Bestia” de Carmen Mola. La Madrid de 1834, es una ciudad caótica en lo social, político y económico. Dividida fuertemente por clases sociales extremas, los que todo lo tienen, pero siguen ambicionando el poder y los que están abajo sobreviviendo ante la miseria, la suciedad, la discriminación y la muerte.

Este es el ambiente en el que se desarrolla la novela ganadora del Premio Planeta 2021, La Bestia, escrita por Carmen Mola, quien en realidad es una trinidad de escritores (Jorge Díaz, Agustín Martínez y Antonio Mercero) como se supo el día de la entrega del premio.

Además del ambiente caótico, está el cólera, una epidemia no controlada por la precaria medicina de la época que ha golpeado a todas las clases sociales despiadadamente. Los muertos se cuentan por miles, los centros hospitalarios no se dan a abasto para atender a tantos contagiados (imposible no pensar en una similitud con la pandemia que se vive hoy por el covid-19).

Por si fuera poco, existe una “bestia” que descuartiza niñas de escasos recursos que no pasan de los 11 años de edad.

Todas las víctimas eran niñas que apenas rozaban la pubertad. Si esa Bestia es tan fuerte como dicen, ¿por qué selecciona a las más indefensas?” (pág.21)

Niñas secuestradas durante semanas. Niñas que a nadie importan, sólo a esa fiera que abusa de ellas hasta que se harta y las reduce a trozos, piezas de un rompecabezas, como si quisiera borrar eso de lo que han sido testigos. Por muy terrible que parezca, es lo único que hasta ahora tiene sentido”. (pág.44)

Niñas convertidas en mujeres, sacrificadas en esa transformación. Ha visto desde la infancia cómo se las considera menos que los hombres, a la altura de algunos animales o incluso por debajo. Es más valioso un burro para el campesino que su esposa; cambiantes, dependientes, impredecibles, portadoras de la tentación… ¿Qué más da que mueran?”  (pág.271)

Este thriller que impacta por su trama cruda, sórdida y despiadada, tiene varios protagonistas.

Lucía tiene 14 años, pero vivirá de forma inesperada, situaciones que la pondrán al límite. Sin recursos, con una madre enferma de cólera y una hermana menor, Clara, le ocurrirán hechos desgraciados desde el momento en que roba un anillo con una extraña figura.

Lucía deberá prostituirse para garantizar su subsistencia. Ella es valiente y hará frente a terribles circunstancias para evitar que la asesinen.

La cruda realidad es que las mujeres de la calle del Clavel, aunque hermosas, incluso sofisticadas en algunos casos, son el peldaño más bajo en la escalera de esta sociedad. Por debajo sólo quedarían las que tienen que hacer la carrera en la calle. Son como ganado: alimento para los más ricos. La Leona mira a Lucía, todavía salvaje; la melena roja, revuelta, le vela el rostro. La vida acabará por domarla”. (pág.110)

La novela refleja el machismo de la sociedad, el rol poco privilegiado de las mujeres cuyo único destino es lavar ropa de ricos, casarse con hombres que las maltratan o prostituirse.

Ahora, en esa celda sucia, enterrada en algún rincón de Madrid, Clara cree entender mejor a Lucía: el mundo se empeña en apartarlas, en convertirlas en seres dependientes, siempre enfermas: en víctimas que deben ser cuidadas”. (pág.310)

Tras la desaparición de Clara, su hermana Lucía, junto con Donoso, el policía tuerto, y Diego, un periodista juntaletras, inician una frenética búsqueda para encontrar a la niña con vida. Conocerán a fray Braulio, un monje guerrillero, con el misterioso anillo de oro con dos mazas cruzadas por el que algunos están dispuestos a matar.

Madrid es una ciudad de conspiraciones, “en cada tertulia se cuece un motín o una revuelta” Por lo que La Bestia es una historia sin concesiones con muertes y finales inesperados, en la que el protagonista héroe se transforma en víctima de las circunstancias.

Es una novela negra y a pesar de estar ambientada en el siglo XIX tiene elementos detectivescos modernos por la visión del periodista Diego quien hace la investigación en una Madrid del siglo XIX, donde se asoma un esbozo de resolución de crímenes a lo CSI.

A la gente del barrio de las Peñuelas, del otro lado de la Cerca y del Cerrillo del Rastro les han hecho creer que el cólera es castigo divino, pero ellos piensan que los propios curas han mandado a envenenar el agua con niños mendigos que les sirven. La ciudad entrará en un caos social con mucha violencia y muertos de ambos lados.

El pueblo de Madrid está dispuesto a creerse todas las noticias anticlericales, quizá como resultado de un rechazo que viene labrándose desde hace muchos siglos”. (pág.74)

La bestia es solo la punta del iceberg que conduce a una sociedad secreta, los carbonarios quienes tienen una misión política que logrará sus objetivos a toda costa, a partir de la eliminación de sus enemigos.

Acabar con esas personas, los carlistas, que no permiten a los españoles volar libres, desprenderse de las adherencias medievales y construir una sociedad más justa”. (pág. 305)

La Bestia es una novela con mucha acción en la que sus autores no escatiman en desechar personajes a pesar de ser importantes para la trama. Incorpora descripciones precisas, despiadadas con un lenguaje descriptivo, y acciones que tienden a lo cinematográfico. Esto puede deberse a que sus autores tienen amplia experiencia en guiones para cine y televisión.

El lector disfrutará de una novela que está hecha para sorprender, impactar y en la que su desenlace inesperado mantendrá al borde de sus asientos a quienes la lean.

La Bestia no es una persona, son muchas y pueden estar en cualquier parte de la sociedad, en el lugar que menos te lo imaginas.

Hace tan poco, esta misma plaza, esta misma ciudad, era un infierno. Un monstruo que parecía devorarse a sí mismo. Sin embargo, Madrid siempre renace”. (pág.377)

Patricia Chung

 



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7 comentarios

  1. Me ha encantado, no podía parar de leer. He leído todos los libros de Carmen Mola y lo que más me ha sorprendido al conocer a los autores es la complicidad, la compenetración y como 3 pueden ser 1 sólo. Cada libro, cada historia, supera a la anterior, así que estoy deseando que salga el siguiente. Gracias.

  2. La recreación del Madrid de esa época, su costumbrismo -que no difiere del actual-es, en mi opinión, lo mejor de la novela. La trama està bien aunque a veces resulta un poco deslavazada. Situar la acción de relato en los años del cólera me parece una clara instrumentación de la actual pandemia. El final es, efectivanente, inesperado pero cualquier otro lo sería igualmente. No se da ninguna pista al lector para que pueda deducir su conclusión. Hay otras posibilidades pero, ofrecerlas, sería hacer «spoiler»

  3. Los tres escritores unificados bajo el seudónimo de Carmen Mola han dado cima con «La Bestia» a una novela histórica altamente interesante. La obra principia con ritmo trepidante y, tras algún altibajo inevitable en una extensa narración de 541 páginas y 85 capítulos, nos trasmite conocimientos y disfrute durante las cuatro partes que la constituyen. La trama se contextúa en el trágico Madrid de 1834, con el trasfondo de la primera guerra carlista y de la epidemia del cólera. Si a ello le añadimos un asesino serial psicópata y despiadado (pues desde el temprano capítulo 13 se nos revelará que La Bestia en realidad es un hombre) están dados los ingredientes para capturar al lector. El ambiente opresivo que permea la ficción se inicia mediante una descripción tremenda. Estamos en el Cerrillo del Rastro «no lejos del matadero de Madrid». En ese barrio pobre, y bajo una lluvia pertinaz, los vecinos descubren el cadáver despedazado de una niña. Un perro escuálido y hambriento muerde con desesperada avidez su cabeza cercenada, y los niños del vecindario lo ahuyentan arrojándole piedras. Según se pretende, el culpable de ese asesinato y de otros similares es «La Bestia», un animal sanguinario y semi demoníaco, o al menos eso es lo que creen los habitantes. El hilo narrativo lo conduce un relator omnisciente, pero el peso argumental gravita sobre la adolescente Lucía, que debe cargar con Clara, su hermana menor y con Cándida, su moribunda madre enferma de cólera. El otro personaje clave es el joven periodista Diego Ruiz. Este último es un individuo que nos genera empatía. Es un idealista que no duda en fingir ser médico para ingresar en el lazareto donde se apiña a los pacientes terminales del cólera. Allí visitará al desfalleciente padre de la niña desmembrada, en busca de información con la cual redactar una nota impactante sobre «La Bestia». Los capítulos que componen la primera parte se alternan, con cadencia perfecta, entre las tribulaciones de Lucía en el sórdido mundo en que sobrevive, y las andanzas del reportero Diego. Conforme advertí, el entramado, aunque es cautivante y escrito con calidad, tiene sus claroscuros. Ocurre que la crónica se desvía en varios de sus cauces, menoscabando su fuerza y su fluidez. Por ejemplo, cuando se nos obliga a seguir a Diego en su relación amorosa y adúltera con la aristocrática esposa de un ministro de la reina regente. Varias escenas de ese jaez, que no aportan al nudo argumental, lastran la acción y disminuyen la tensión extraordinaria que los capítulos iniciales nos han producido. No obstante, en líneas generales, la historia es notable. Se palpa que los autores supieron documentarse a conciencia en el plano histórico, y que poseen talento.

  4. «La Bestia» muestra una de sus mayores virtudes, en mi opinión, en ser un thriller histórico que se lee con facilidad, al punto de que, pese a sus voluminosas 541 páginas, pude concluirlo en pocos días. La capacidad de enganche que posee se debe, entre otras razones, al hábil empleo del «cliffhanger» dentro de su estructura. La técnica del cliffhanger, o sea de un final de episodio que queda «colgado de un precipicio», implica un suspenso obtenido gracias a una frase o situación que deja al espectador ansioso por saber qué ocurrirá después. En esta obra, los tres autores que se sirven del seudónimo «Carmen Mola» utilizan, sin excederse, ese potente recurso narrativo. Tal vez el paradigma de final de episodio donde se advierte ese recurso se encuentre en el capítulo 22. Allí veremos cuando la adolescente Lucía descubre, con horror, que el cliente que se filtró de improviso en su burdel es el brutal asesino conocido como «La Bestia» («…En la habitación está el gigante de la piel quemada. –¡Qué creías, que no te iba a encontrar?…»).
    A su vez, la técnica de las «vueltas de tuerca» es moneda corriente en la trama. Este otro recurso ayuda a que el capturado lector siga con deleite esa cabalgata alocada que los escritores imprimen al relato. Morirán personajes con los que el lector se había encariñado (el golfillo Eloy y el periodista Diego Ruiz entre otros). Morirá incluso bastante pronto el asesino que inspira el título del libro. Personajes que parecían nobles como Ana Castelar se descubrirá que pertenencen a la orden malévola de «Los carbonarios». Tras la investigación se sabrá que estos sediciosos son los verdaderos culpables de secuestrar a niñas púberes para sacrificarlas cuando alcanzan su primera mentruación. El argumento parece perder su credibilidad al paso de las páginas. Sin embargo, y he aquí la virtud esencial de la novela, los autores saben mantener con maestría el ritmo y la intriga.

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