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Restauran biblioteca Jorge Luis Borges

biblioteca Jorge Luis Borges

Los volúmenes restaurados de la biblioteca Jorge Luis Borges, forman parte de  la Biblioteca Internacional, que se encuentra en Buenos Aires al lado de la casa donde vivió su familia entre los años 1938 y 1943.

Jorge Luis Borges (1899-1986) es uno de los más importantes escritores universales contemporáneos. Su afición por la lectura lo caracterizó toda su  vida. De hecho, decía: “De todos los instrumentos del hombre, el más asombroso es, sin duda, el libro. Los demás son extensiones de su cuerpo. El microscopio, el telescopio, son extensiones de su vista; el teléfono es extensión de la voz; luego tenemos el arado y la espada, extensiones del brazo. Pero el libro es otra cosa: el libro es una extensión de la memoria y la imaginación”

Según afirmó la viuda de Borges, María Kodama, “la biblioteca contiene libros que Borges leyó durante toda su vida. Muchos de ellos son títulos de escritores ingleses y norteamericanos, además de textos de filosofía, historia y religión, disciplinas que tanto le interesaban”.

Las tareas de restauración de la Biblioteca Jorge Luis Borges, comenzaron en junio del año pasado por iniciativa del estatal Banco Ciudad, la fundación de la entidad bancaria y el diario La Nación.

El proceso de restauración lo realizó  Viviana Gabriela Melloni de Mallol, experta en historia del arte argentino y latinoamericano. Se hizo una revisión de cada volumen, página por página, para establecer los criterios de intervención. El resultado fue la conservación preventiva de 2.000 volúmenes. De este modo,  generaciones futuras podrán disfrutar de la biblioteca que tanto atesoró el escritor argentino. “Fue una ardua tarea que se realizó en forma manual, con pinceles y guantes, casi un procedimiento quirúrgico“, señaló la restauradora.

María  Kodama dijo “se trata de una colección que constituye un patrimonio internacional de valor incalculable”.

Kodama recuerda

biblioteca Jorge Luis BorgesEn una reciente entrevista, la viuda de Jacobo Borges, María Kodama contó cómo el destino la acercó varias veces al escritor.

La primera vez,  lo conocí de oídas pero no de vistas. Cuando niña me leyeron los dos poemas que Borges escribió en inglés. Lo que más me llamó la atención es cuando  él le ofrece a su amada, todo lo negativo, su fracaso, su derrota, el hambre de su corazón. Esa es mi primera aproximación a Borges”. Apuntó la viuda.

En una segunda ocasión, cuando tenía 10 años, ella  contó que había una revista en su  casa y allí pudo leer el cuento Las Ruinas Circulares. Quedó impactada con la frase inicial:   Nadie lo vio desembarcar en la unánime noche. Ese es su  cuento favorito.

La tercera vez, un amigo de su  padre la  llevó  a escuchar una conferencia de Borges ya que ella quería ser escritora.  María tenía 12 años y era tímida. “Cuando lo vi subir al estrado, dije, éste señor es más tímido que yo. Hablaba bajito. Yo dije, si él puede, yo voy a poder”.

A los 16 años se tropezó con el escritor en la calle. Surgió una conversación. “Yo le dije, yo lo escuché cuando era chica. Él me preguntó, ¿En qué trabaja?  Le dije, yo estoy en 4to año de bachillerato. Él me comentó:  Yo tengo interés en estudiar anglosajón, ¿Quiere estudiar conmigo?. Ella dijo ¿Y, qué es eso?. Él le respondió: Inglés antiguo, siglo IX”.

María Kodama puntualizó que le pareció muy loco todo pero ahí comenzaron sus encuentros con Jorge Luis Borges en distintas confiterías dónde él aparecía con los libros. Ella le leía.

 

Siempre he imaginado que el paraíso será una especie de biblioteca

Así se expresaba Jorge Luis Borges,  quien fue  un buen lector, un verdadero amante de la literatura. Fue bibliotecario muchos años, guardián del tesoro de las letras. Fue Director de la Biblioteca Nacional de la República Argentina entre 1955 y 1973.

Dos de sus empleados Germán Álvarez y Laura Rosato, buscaron durante catorce años los rastros que Borges dejó en esa institución. Las anotaciones que escribió en cada uno de los libros que tuvo en sus manos, y que permanecieron olvidados por décadas en los sótanos de la biblioteca. En 2010, publicaron un libro de citas borgianas para contar la historia de su vida a través de las marcas personales que dejó  en los libros.

biblioteca Jorge Luis borges

En 1985, la editorial Hyspamérica le pidió al escritor que creara una “biblioteca personal”, con 100 grandes obras. Borges murió en 1986 antes de que pudiera culminar esta tarea, sin embargo, dejó una lista muy especial de 74 libros que reflejan sus gustos literarios.

Libros de ficción, relatos de la literatura fantástica, religión, filosofía y psicología. Sobre la colección, Borges señaló: “Deseo que esta biblioteca sea tan diversa como la no saciada curiosidad que me ha inducido, y sigue induciéndome, a la exploración de tantos lenguajes y de tantas literaturas”.

  • Julio Cortázar: Cuentos
  • Evangelios apócrifos
  • Franz Kafka: América / Relatos breves
  • Gilbert Keith Chesterton: La cruz azul y otros cuentos
  • Maurice Maeterlinck: La inteligencia de las flores
  • Dino Buzzati: El desierto de los tártaros
  • Henrik Ibsen: Peer Gynt / Hedda Glaber
  • José María Eça de Queiroz: El mandarín
  • Leopoldo Lugones: El imperio jesuítico
  • André Gide: Los monederos falsos
  • Herbert George Wells: La máquina del tiempo / El hombre invisible
  • Robert Graves: Los mitos griegos
  • Fiodor Dostoievski: Los demonios
  • Edward Kasner & James Newman: Matemáticas e imaginación
  • Eugene O’Neill: El gran dios Brown / Extraño interludio
  • Herman Melville: Benito Cereno / Bily Budd / Bartleby, el escribiente
  • Giovanni Papini: Lo trágico cotidiano / El piloto ciego / Palabras y sangre
  • Arthur Machen: Los tres impostores
  • Fray Luis de León: Cantar de cantares / Exposición del Libro de Job
  • Joseph Conrad: El corazón de las tinieblas / Con la soga al cuello
  • Oscar Wilde: Ensayos y diálogos
  • Henri Michaux: Un bárbaro en Asia
  • Hermann Hesse: El juego de los abalorios
  • Enoch A. Bennett: Enterrado en vida
  • Claudio Eliano: Historia de los animales
  • Thorstein Veblen: Teoría de la clase ociosa
  • Gustave Flaubert: Las tentaciones de San Antonio
  • Marco Polo: La descripción del mundo
  • Marcel Schwob: Vidas imaginarias
  • George Bernard Shaw: César y Cleopatra / La comandante Bárbara / Cándida
  • Francisco de Quevedo: La Fortuna con seso y la hora de todos / Marco Bruto
  • Eden Phillpotts: Los rojos Redmayne
  • Sóren Kierkegaard: Temor y temblor
  • Gustav Meyrink: El Golem
  • Henry James: La lección del maestro / La vida privada / La figura en la alfombra
  • Heródoto: Los nueve libros de la Historia
  • Juan Rulfo: Pedro Páramo
  • Rudyard Kipling: Relatos
  • Daniel Defoe: Moll Flanders
  • Jean Cocteau: El secreto profesional y otros textos
  • Thomas de Quincey: Los últimos días de Emmanuel Kant y otros escritos
  • Ramón Gómez de la Serna: Prólogo a la obra de Silverio Lanza
  • Antoine Galland: Las mil y una noches (selección)
  • Robert Louis Stevenson: Las nuevas noches árabes
  • León Bloy: La salvación por los judíos / La sangre del pobre / En las tinieblas
  • Bhagavad-Gita. Poema de Gilgamesh
  • Juan José Arreola: Cuentos fantásticos
  • David Garnett: De dama a zorro / Un hombre en el zoológico / La vuelta del marinero
  • Jonathan Swift: Viajes de Gulliver
  • Paul Groussac: Crítica literaria
  • Manuel Mujica Láinez: Los ídolos
  • Juan Ruiz: Libro de buen amor
  • William Blake: Poesía completa
  • Hugh Walpole: En la plaza oscura
  • Ezequiel Martínez Estrada: Obra poética
  • Edgar Allan Poe: Cuentos
  • Publio Virgilio Marón: La Eneida
  • Voltaire: Cuentos
  • J. W. Dunne: Un experimento con el tiempo
  • Attilio Momigliano: Ensayo sobre el Orlando Furioso
  • William James: Las variedades de la experiencia religiosa / Estudio sobre la naturaleza humana

 

Frases borgianas

“Personalmente, soy un lector hedonista; Nunca he leído un libro simplemente porque era antiguo. Leo libros por las emociones estéticas que me ofrecen e ignoro los comentarios y las críticas”

“No escribo para una minoría selecta, lo que no significa nada para mí, ni para esa entidad platónica adulta conocida como ‘Las masas’. En ambas abstracciones, tan queridas por el demagogo, no creo. Escribo para mí y para mis amigos, y escribo para facilitar el paso del tiempo”

“Hay quienes no pueden imaginar un mundo sin pájaros; hay quienes no pueden imaginar un mundo sin agua; en lo que a mí se refiere, soy incapaz de imaginar un mundo sin libros”

“Las cosas que se dicen en la literatura son siempre las mismas. Lo importante es la forma en que se dicen”

“El hecho es que la poesía no son los libros de la biblioteca… La poesía es el encuentro del lector con el libro, el descubrimiento del libro”

“Los poetas, como los ciegos, pueden ver en la oscuridad”

“Nadie es un poeta de ocho a doce y de dos a seis. Quien es poeta es uno siempre, y continuamente atacado por la poesía”

“No puedo dormir a menos que esté rodeado de libros”

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