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Yolanda Pantin ganadora del Premio de Poesía Federico García Lorca

Yolanda Pantin ganadora del Premio de Poesía Federico García Lorca

Yolanda Pantin  ganadora del  Premio de Poesía Federico García Lorca 2020. Con sorpresa y mucha felicidad, la poeta y ensayista venezolana (Caracas, 1954) recibió la llamada desde España del Alcalde de Granada, Luis Salvador con la buena nueva.

“Estoy en shock, acá son las 7 de la mañana. Es una noticia extraordinaria para mí, estoy muy emocionada. Este premio nos rescata a todos los poetas venezolanos, nunca pensé que podría tener tan alto reconocimiento” @yolandapantin

Premio de Poesía Federico García Lorca 2020

Sus 40 años de trayectoria se vieron reconocidos por un jurado que ha destacado la obra de Yolanda Pantin por haber desarrollado un “largo y profundo viaje” por los distintos recursos del discurso poético, desde su inicial exploración en la poesía conversacional en los lenguajes de la sentimentalidad, con infinidad de registros que retratan “las sinuosidades y penumbras de la condición humana”.

El Premio Internacional de Poesía Ciudad de Granada Federico García Lorca en su decimoséptima edición consta de 20.000 euros y la escultura “Luna”  de Miguel Moreno inspirada en un dibujo de Lorca. En esta edición participaron 41 candidatos de 16 nacionalidades propuestos por un total de 74 instituciones.

Según recoge el fallo que ha leído el alcalde de Granada, Luis Salvador, muchos han sido los universos literarios frecuentados por esta “fundamental poeta” y en todos ellos su conciencia del oficio de la escritura han propiciado “una mirada perturbadora y novedosa sobre el acto de existir”.

En nombre del jurado y en representación del Instituto Cervantes, el escritor venezolano Juan Carlos Méndez, ha mostrado su satisfacción por este premio para “una poeta muy completa, de una multiplicidad infinita de registros”.

El jurado ha estado presidido por el alcalde de Granada, Luis Salvador al igual que  representantes de la Universidad de Granada, la Academia de Buenas Letras, los diarios El País, ABC y El Mundo, la Residencia de Estudiantes, del Instituto Cervantes, la Fundación Federico García Lorca y la Asociación Internacional de Hispanistas.

Es la segunda vez que un autor venezolano obtiene este importante reconocimiento, ya que en 2015 le fue concedido en su XII edición al poeta Rafael Cadenas (Barquisimeto, 1930).

Sobre Yolanda Pantin

Estudió Letras en la Universidad Católica Andrés Bello. Es además ensayista, editora y autora de libros para niños. Ha publicado los poemarios Casa o Lobo (1981), Correo del Corazón (1985), La Canción Fría (1989), Poemas del Escritor (1989), El Cielo de París (1989), Los Bajos Sentimientos (1993), La Quietud (1998), El Hueso Pélvico (2002), Poemas Huérfanos (2002), La Épica del Padre (2002), País (2007), 21 caballos (2011), Bellas Ficciones (2016) y Lo que hace el tiempo (2017). En 2014, la editorial Pre-textos publicó País, poesía reunida 1981-2011.

En 1989 recibió en Caracas el Premio Fundarte de Poesía. Por el conjunto de su trabajo obtuvo en 2015, en Aguascalientes, México, el premio Poetas del Mundo Latino “Víctor Sandoval”; y en 2017, en Madrid, obtuvo el XVII Premio Casa de América de Poesía Americana.

5 miradas a la poesía de Yolanda Pantin

Escribir

No hay ninguna

pretensión

en este intento,

si antes era así,

ahora

viene y queda

el gesto

igual a

cuando niña

dibujaba

por placer

y no dormía

hasta pintar

lo que pensaba

y era un mundo

que se hizo

con los años

garabato,

torcedura.

***

APENAS

Como la matica

que está detrás

de mi cabeza

nos sostiene

un alambre dulce

muy fino.

***

Sólo veía una carretera polvorienta

como el calor me sofocaba dije basta

y me senté de cara a la ventana

para refrescar mi cabeza que tiritaba

al igual que una onza de gelatina

Con el hilo del sudor

hice un collar

para apretarme el cuello

además

las noches eran tristes

y rojas

tanto

que me dediqué a soñar con lo ojos abiertos

Sólo veía una carretera polvorienta

Eran noches nostálgicas

Te dije ahógame

y como no había cuerda

y el hilo en el cuello era invisible

juraste amor eterno

me hiciste una escena de celos

Luego lloramos en voz baja

para no despertar a los niños

***

Esta Casa Surge Despacio…

Esta casa surge despacio en el agua de la lluvia que caía por los muros y olía a yerba y a todo eso. Antes salían ellos, los siempre vestidos, y uno se quedaba mirando por detrás de las puertas toda esa agua que irrumpía por los muros y las ventanas abarrotadas. Siempre el gesto cuando el cielo caía desaguándose. También Dios mudaba escaparates en el cuarto de al lado de techo enorme con murciélagos y todo. Uno miraba el aire y predecía; hasta nos besábamos los labios de ser tan fértil la tierra de esta casa. Siempre, siempre, había en los pasillos, en los corredores, en cada una de las columnas, había en el zaguán un miedo acongojado. Nos entran por los ojos letanías cuando de noche relucen candelabros, la mesa y la plata dispuesta, ellos tan vestidos y uno en la puerta rogando de la lluvia por afuera de los muros, la cal y los espejos.

***

Nada por más me arrancará de mi sitio…

Nada por más me arrancará de mi sitio. Igual fulgor me escupió de muerte cuando reía mi madre y todos. La paz es un minuto. Cierro las ventanas, las puertas antiguas de mi casa. Es un minuto. Tú, ellos, de las palabras, de los labios a las palabras recias. Lento, prolongado, insistente. No alcanzo más que golpear. En este sitio. La palabra a golpes desprendida. Volcada de revés. La calma es un minuto.

 

Patricia Chung

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