Reseña «Escudos de cartón», de Corallys Cordero

Reseña "Escudos de cartón", de Corallys Cordero

Escudos de cartón de Corallys Cordero es una historia que despeja ángulos importantes de la crisis económica y social que ha afectado a la nación venezolana durante los últimos años. Su lenguaje permite atisbar en un par de líneas que se trata de una novela con muchos rasgos testimoniales, publicada por la editorial Palabra Herida para Venezuela y el mundo.

El humo salía pitando por la greca e impregnaba con el aroma de Fama de América todo el apartamento, mientras Amelia, como de costumbre, alineaba el paño de la cocina y se disponía a servir el café”. (Pág. 20).

Corallys Cordero expone una perspectiva de las dificultades económicas que una familia hispano-venezolana atraviesa desde el 2014 hasta el 2019. Con humor e ironía, la autora transmite sentimientos que pueden compartir quienes hayan vivido los momentos más duros de la coyuntura venezolana dentro del país.

Esta novela inicia con un suceso que afecta el porvenir de dos jóvenes enamorados, y que será el punto de encuentro de dos historias enlazadas. Desde el principio y en la medida en que se descubre la conexión entre los personajes y sus experiencias, el lector podrá identificarse con aquel refrán que dicta «Qué pequeño es el mundo», puesto que sus vidas, sus sufrimientos y alegrías, están zurcidos entre sí imperceptiblemente.

Los hechos políticos de esta novela, que tienen una base histórica, se detallan en 30 capítulos dinámicos que ubican al lector en varios tiempos y espacios; evidencian el proceso de documentación de la autora al idear esta historia, así como su facilidad para hacer saltar al lector a través del tiempo, de un recuerdo a otro, y su invitación a que reconstruya la narración por partes.

Sus personajes muestran el tipo venezolano con diálogos sazonados con las tradiciones y la jerga propia del país, lo que resulta en una lectura natural, personal, criolla:

Organizó con sus deditos torcidos por la artritis los recipientes sobre la mesa: la cebolla en ruedas, el pimentón en tiras, las mechas de pollo, las pasas, el encurtido, el aceite onotado y las hojas de plátano curadas para la envoltura”. (Pág. 28).

Desde el inmigrante que encontró en Venezuela un refugio después de las guerras y las dictaduras europeas y que refundó su vida en la capital hasta los jóvenes que en el siglo XXI protagonizaron los momentos más tensos y lamentables de las “guarimbas”, Escudos de cartón muestra un cuadro realista del gentilicio y puede despertar la curiosidad del lector extranjero para investigar sobre tales hechos y escuchar los testimonios de sus protagonistas.

Corallys Cordero enfatiza los valores venezolanos mediante las decisiones de sus personajes. La resiliencia, la solidaridad, la esperanza y la creatividad para resolver los problemas se unen a un altruismo que nace de ver el sufrimiento de los demás:

Esta semana hicimos cien sopas y nos fuimos a repartirlas en las entradas del Metro; donde veíamos a alguien hurgando en la basura, allí íbamos y le regalábamos una sopa. En diez minutos ya habíamos repartido todos los potecitos”. (Pág. 171).

En algunos casos, deben renunciar a su comodidad sin perder la dignidad, otro valor constante en los personajes:

—O sea que los lunes yo tengo que mantener la puerta del apartamento abierta para que todos los vecinos pasen a llenar sus tobos y salgan chorreando agua y empantanándome la sala. ¿Cierto?

—Así mismo es, acordamos que la manguera estará disponible desde las siete de la mañana hasta las seis de la tarde”. (Pág. 112).

En Luisa, una de las protagonistas, se resumen estos valores. Es emblema del ideal moral de la mujer venezolana: firme, directa, incorruptible y dispuesta al sacrificio. Defiende su punto de vista y no se deja intimidar por el hombre ni seducir por el poder. Su definida personalidad es posesión de la persona buena, que no vive con holgura pero es rica en valores.

Escudos de cartón también expone el lado más oscuro de la sociedad venezolana: los nuevos ricos que han amasado su fortuna con la corrupción y los adinerados de cuna que han sucumbido a toda suerte de vicios y estilos de vida degradantes.

Las tradiciones y creencias tienen lugar en canciones, costumbres, dichos y oraciones que se encuentran a lo largo de la narración para exhibir la idiosincrasia del venezolano y la venezolana. Variados símbolos culturales están presentes: la bandera, la hallaca, la devoción a San Juan y a San Miguel Arcángel, la Universidad Central de Venezuela, la plaza El Venezolano, acompañados de otras descripciones más detalladas del centro de Caracas, como el relato del surgimiento del rincón de Venancio:

Venancio los ordenó por materia, les etiquetó precio y se instaló en la esquina del Palacio de Justicia. Abrió la maleta de su carro y en una estantería improvisada puso los libros a la venta”. (Pág. 86).

Estos cuadros felices y cotidianos contrastan con el aspecto amargo del autoexilio, la emigración y el éxodo profesional que forman parte de las consecuencias de los problemas sociales que plantea el libro, con el desarraigo y la frustración que conllevan. La incertidumbre y el sentimiento de pérdida son persistentes en el relato, especialmente en las vidas de Luisa, Jeremías, Amelia y Aníbal.

Había un acuerdo tácito entre quien emigraba y quien se quedaba: quien se iba no contaba las penurias que imponía adaptarse a una nueva vida, a una cultura distinta, ni la estrechez económica —autoimpuesta— para poder mandarle dinero a sus afectos en Venezuela; y quien se quedaba no decía lo mal que lo estaba pasando, ni el dolor ni la tristeza que provocaba la ausencia. Esa era la nueva dinámica en la mayoría de las familias venezolanas”. (Pág. 170).

A las penurias que viven se suman sus problemas personales; decisiones equivocadas, deseos no satisfechos, expectativas defraudadas, amores truncados por los acontecimientos intempestivos:

Casi siete años sin verlo. Un potro indomable en el pecho le hizo saber que el sentimiento permanecía intacto. La mirada de siempre, como si el tiempo que creía perdido estuviera incólume”. (Pág. 62).

Estas historias de amor son disímiles; una inicia en tiempos de bonanza, la otra en tiempos de escasez; una no llega a consumarse, la otra se apresura en llegar a término. No obstante, ambas tienen un desenlace análogo al que podría verse en nuestros días, que dista de la felicidad completa. Ciertas heridas no pueden sanar sino con el tiempo y con una justicia que no llegará.

¿Por qué fuiste tú y no yo? ¿Por qué no pude retenerte? Me lo he reprochado una y mil veces. La suerte no existe, el destino tampoco, solo estabas en el lugar equivocado y en el momento equivocado. ¿Acaso nuestro encuentro de aquella tarde también fue equivocado? ¿No vale amarse en estos tiempos? […] ¿Y si yo no quiero pensar? ¿Si yo solo quiero amarte, Elisa?” (Pág. 35).

Pocas novelas como esta pueden depositar una carga emocional tan intensa en sus lectores, porque al leer se tiene la certeza de que los personajes son más de carne y hueso que de letras. Alguien debió haber vivido sus historias; Corallys Cordero ha prestado la voz para contarlas y, al mismo tiempo, para despertar la conciencia alrededor del hecho de que, en la sociedad, todos nos necesitamos.


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Escudo de cartón

Escudos de cartón

Editorial: Palabra Herida

Número de páginas: 200

Fecha de publicación: 2023


Escudo de cartón
Sobre la autora del libro
Corallys Cordero

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